Los dos puntas con los que cuenta el Nàstic a día de hoy, Moisés y Calle, son de perfil similar. Por eso el club busca ahora el complemento perfecto:un ariete rápido, técnico y habilidoso. El típico ‘bajito’ del área, del estilo del jugador del Celta Jesús Perera, que es uno de los que interesa
La ofensiva del Nàstic por reforzar su zona de ataque no se limita a la media punta, demarcación en la que interesa el zaragocista Longás. El club grana también busca a un delantero que pueda complementar a Moisés y Calle, los dos arietes con los que cuenta actualmente. Ambos son de un corte similar, altos y corpulentos, con el juego aéreo como uno de sus fuertes.
Por esa razón, el Nàstic les busca complemento: el clásico delantero habilidoso y rápido, generalmente de corta estatura. El típico bajito o roedor del área, como se ha bautizado a este tipo de futbolista. Es el perfil que este año cumplía Maldonado, que estaba cedido por el Betis y que no continuará. Por eso se le busca un relevo.
Los candidatos son múltiples. La Segunda División está plagada de jugadores que responden a ese perfil desde hace años. El más conocido es el ariete del Tenerife Nino, aunque su fichaje es imposible y el Nàstic ni siquiera se lo ha planteado. Sí gustan en Tarragona, en cambio, otros como David Aganzo (Alavés) o Tote (Hércules), arietes ambos con experiencia en la categoría y calidad y olfato goleador sobradamente contrastados.
El factor Ferrando
Aunque si hay un candidato preferido para ocupar ese puesto de delantero, ése es Jesús Perera, el ariete del Celta que ya sonó como futurible del club granate el pasado verano. Con 28 años, a Perera aún le queda otra temporada de contrato en el Celta, club en el que ha militado las últimas cuatro campañas. Mide 1,77 (en contraste con los 1,85 de Moisés y los 1,84 de Calle) y pesa 72 kilos. Rápido, técnico y goleador, nació en Oliveza (Badajoz) el 12 de abril de 1980. Este año, aunque comenzó como suplente, ha acabado siendo clave en el Celta, donde ha acabado como máximo goleador con 14 dianas.
Su fichaje es complicado. En primer lugar, porque tiene contrato. Es cierto que el Celta se encuentra inmerso en un proceso concursal y que eso podría facilitar su salida (como ya ocurrió con Jandro y el Alavés el pasado verano), pero la entidad gallega previsiblemente querrá cobrar algún traspaso, por simbólico que sea. Aun así, el jugador ya ha dejado claro que quiere marcharse, y hace apenas dos días declaró en Punto Radio que «después de cuatro años», su ciclo en el Celta «ha terminado».
El principal problema no es, pues, el Celta, sino los múltiples competidores. Perera es ahora mismo el ariete más deseado de Segunda. Tenerife, Elx y Xerez ya han reconocido abiertamente su interés, y por encima de ellos se alza el principal candidato: el Sporting de Gijón, equipo de Primera decidido a ficharle. Es, a día de hoy, el mejor situado para incorporarle.
El factor favorable con el que cuenta el Nàstic –como ha ocurrido con Bauzá– para hacerse con él se llama César Ferrando. En la temporada 2002-03, Perera fue el pichichi de Segunda, con 22 goles, en aquel Albacete que acabó ascendiendo a Primera. Ferrando era el entrenador de aquel equipo en el que otro grana, Jandro, era también indiscutible y acabó marcando siete goles. Ambos formaban un dúo letal que podrían repetir la próxima temporada en Tarragona. Aunque habrá que esperar.