La Rapitenca y el Nàstic firman unas tablas marcadas por las interrupciones y el juego duro
Pocas conclusiones se pueden sacar del primer partido serio del Nàstic de pretemporada. El empate ante la Rapitenca deparó un buen primer tiempo de los granas y unos segundos 45 minutos aburrido a causa de las sustituciones.
César Ferrando varió de nuevo el once titular en busca de la fórmula perfecta. En el centro del campo, con los cambios de la media parte, parece quedar claro que mandarán Medina, Diop y David Bauzá. Además, Lolo Yedra, que jugó todo el partido, se perfila como un claro aspirante a ocupar un sitio en el eje de la defensa. Por su parte, la Rapitenca plantó cara con una marcada predisposición defensiva que obtvo la recompensa perseguida con un gol de falta.
En la primera parte, al Nàstic le costó hacerse con el dominio del balón. Antoni Teixidó, el técnico local, plantó un 4-2-3-1 defensivo sobre el campo que dificultó la circulación del balón en la medular por parte visitante.
Tuvo que ser a balón parado, a los cuatro minutos del inicio del partido, cuando Óscar Arpón aprovechó el despeje de la defensa y puso a prueba a Jordi, que desvió con los puños. Poco a poco los granas tomaron la medida al pequeño terreno de juego de La Devesa y las triangulaciones empezaban a nacer de las botas de Jandro. Precisamente, un buen pase interior del asturiano a Arpón, que rompió la defensa con un desmarque, a punto estuvo de convertirse en gol. Pero de nuevo el meta rapitense supo atajar el peligro.
En la jugada siguiente, un malentendido entre la defensa y el centro del campo local, se convirtió en una pelota dividida que Jandro recogió en la frontal para conectar un disparo y marcar por toda la escuadra y un bonito gol. El mediapunta fue el hombre grana que salió más enchufado y su constante movimiento entre líneas se convirtió en la principal fuente de problemas para la Rapitenca.
A partir del gol, el Nàstic bajó su intensidad y los de Teixidó se vieron obligados a avanzar líneas. Con más empeño que juego, los azulados buscaban la portería defendida por Rubén Pérez. Pero el buen posicionamiento de Lolo Yedra y Mairata anuló por completo al delantero local Gilabert.
Sin apenas ocasiones
El gol local sólo pudo intuirse a los 27 minutos con una falta botada por Parra, que la defensa supo desviar a córner. Fue la único acción de cierto peligro de los locales.
El último cuarto de hora de juego de la primera mitad estuvo marcado por los encontronazos, algo innecesario en un partido amistoso. Incluso, el colegiado se vio obligado a recurrir al tarjetero para marcar las distancias entre ambos equipos.
La reanudación invitaba al optimismo nada más ver una jugada trenzada que Diop no supo definir en el uno contra uno. De todas formas, el senegalés parece seguir la buena línea que tantó encandiló al Nou Estadi en el tramo final del campeonato.
Sin embargo, la ocasión grana se quedó en una anécdota. Las interrupciones, la poca predisposición local para jugar y la tensión en el campo, acabaron por minar el espectáculo que querían presenciar los aficionados presentes.
Tras lo vivido contra el Constantí, la mayor preocupación de Ferrando pasaba por no sufrir ninguna lesión más. Por eso, el técnico apostó por cambiar a las «vacas sagradas» y utilizar el choque como un banco de pruebas con los jóvenes del filial. En este sentido, los destellos de Boateng, a prueba desde esta semana, demuestran que el ghanés puede ser una opción válida.
Tandia, aún muy verde, entró tarde a Gilabert, que provocó una falta peligrosa. Edu Aguilar ejecutó magistralmente el libre directo por encima de la barrera para poner el definitivo empate a uno.