A la espera de ese día, fecha en la que Rafael Nadal será el nuevo número uno del mundo, esta semana el suizo Roger Federer continúa con su reinado que se extiende por 235 semanas, desde el 2 de febrero de 2004
A pesar de su derrota en semifinales ante el serbio Novak Djokovic, por 6-1 y 7-5, Rafa Nadal salió del Masters Series de Cincinnati con la garantía de que el día 18 se convertirá en el próximo número uno del mundo, terminando con el largo reinado del suizo Roger Federer. Nunca antes un tenista había esperado desde la segunda posición, con tanta paciencia, su oportunidad para el asalto a la cabeza de la clasificación mundial, ni un jugador con tantos éxitos como él seguía sin alcanzar la primera posición.
En la clasificación de esta semana de la ATP, Federer totaliza 6680 puntos con un ventaja de 225 sobre el mallorquín, que dentro de catorce días se transformará en el tercer español en reinar en el tenis masculino cuando se computen los puntos de los últimos torneos de Toronto y Cincinnati de la temporada pasada.
La modificación del calendario por los Juegos de Pekín determinaron que la clasificación de la ATP permita a Rafael Nadal ascender a la cima de la clasificación el próximo 18 de agosto, día posterior a la finalización del tenis olímpico.
El tercero en la lista continúa siendo el serbio Novak Djokovic, finalista este fin de semana en Cincinnati y verdugo de Nadal, poniendo fin así a una racha de 32 partidos invictos del tenista español (no perdía desde Roma).
A sus 22 años, Rafa Nadal cuenta con 30 títulos en su palmarés, un dato superior al de varios ex números uno. Desde el 25 de julio de 2005 espera su turno en la segunda plaza, a la sombra de Federer. El suizo, otro 'extraterrestre' del tenis mundial, ha dominado en los últimos años, consiguiendo pulverizar otro récord, el de semanas consecutivas en lo más alto (235, esta semana).
"Con todos los puntos que he ganado, tendría que ser el número uno desde hace mucho en una situación normal. Pero está Roger, el mejor jugador de la historia...", repetía incansablemente el jugador español, a quien Djokovic cortó en Cincinnati su racha de 32 victorias consecutivas, para aplazar su proclamación oficial como líder mundial.
Consciente del poderío del jugador suizo, el balear ha sabido esperar un momento de flaqueza del 'rey Federer' para poder colocarse la corona, algo que ya ha conseguido de forma virtual y que verá plasmado el día 18, una vez haya concluido el torneo de tenis en los Juegos Olímpicos de Pekín.
Hasta este 2008, el mundo del tenis está dividido en dos de forma clara, con Nadal como gran dominador de la temporada de tierra batida y Federer en la hierba y pistas rápidas, pero el español ha mostrado este año grandes síntomas de mejoría. Prueba de ello ha sido su temporada de hierba, donde, tras ganar Roland Garros consiguió ganar el torneo de Queen's, que fue sólo un aviso para el gran éxito: su triunfo en una épica final de Wimbledon ante Federer, que buscaba un récord de títulos en Londres.
La historia de Nadal es la de un gran campeón que comenzó muy pronto, animado por sus familiares, entre ellos el ex jugador del Barcelona y de la selección española Miguel Angel Nadal. Su llegada al circuito fue en 2001 y consiguió su primera victoria en un partido profesional antes de cumplir los 16 años. En 2005, con 19, se apuntó el primero de sus cuatro Roland Garros consecutivos. Su víctima en la final, el argentino Mariano Puerta, vaticinó el potencial de Nadal. "Va a marcar historia. Se va a convertir en una leyenda", avisó.
Nadal ha ido mejorando en los últimos meses, y a su gran golpe de derecha se han sumado progresos con el revés y el saque, lo que ha convertido su juego en aún más temible. Hace apenas unos meses, las voces más alarmistas hablaban de que tendría que frenar su carrera de forma prematura por problemas físicos en los pies. Como respuesta a aquellas informaciones, el español ha firmado una temporada inolvidable, en la que, por fin, ha visto cumplido otro de sus grandes sueños, por el que llevaba luchando tres años.