El lateral de Hostalric asegura que seguir en el Nàstic es su prioridad, pero siempre que el club atienda sus demandas
Órdago en la sala de prensa. Sólo 24 horas después de que Cherfa asegurase que el próximo año aspira a ser «el número uno» en el lateral izquierdo, ayer apareció Mingo, que está renovado automáticamente por número de partidos jugados, pero que ya dejó claro en su día que no piensa agarrarse a esa cláusula (puede renunciar unilateralmente a ella si lo comunica antes del 30 de junio), sino que espera un gesto del club demostrando que quiere que siga.
Ayer concretó esa «demostración», que al parecer consistiría en mejoras contractuales, ya sean económicas o de cualquier otro tipo. El de Hostalric no lo precisó, pero sí dejó claro que deben cumplirse para que se quede: «Después de mis declaraciones de hace mes y medio, tuve una reunión con la dirección general, a la que le transmití mis intenciones. Aún no han contestado, pero creo que no he pedido nada que no me hayan prometido», explicó el lateral.
Un Mingo que profundizó en ese último aspecto: «Son cosas que me prometieron cuando renové y que hace un año no pudieron ser porque yo me lesionaba mucho. Querían verme una temporada entera al máximo para cumplir con lo prometido, y este año ha sido así. Me he perdido sólo un partido y se ha visto que me lesiono como cualquier otro», argumenta.
Mingo no se cansó de repetir que está «encantado» en el Nàstic y que lo ve «todo a favor» para renovar por el club grana, pero sigue a la espera de alguna respuesta. Además, no cree que deba esperar a final de temporada. El gerundense recordó el caso de la renovación de Campano: «Igual que hace un par de meses se anunció la renovación de un compañero a media temporada, me gustaría que se pudiera hacer igual con Mingo», reclamó. Un Mingo que, en todo caso, no esconde que su representante «está mirando otras opciones» de futuro. Opciones entre las que no reveló si se encuentra o no el equipo de su tierra: el Girona. Precisamente el próximo rival de los granas: «Claro que Girona sería un buen sitio para acabar mi carrera. Pero también lo es Tarragona, y requiere menos movimiento. Porque ya estoy instalado, completamente integrado en la ciudad... Así que quedarme también es una buena opción», insistió.