El Calafell levanta su primera Copa Príncipe tras derrotar al San Antonio
Dani López es de esos casos extraños que nadie comprende. Cómo un tipo de su talento acepta asumir el reto de bajar hasta dos categorías para llevar a un club a lo más alto. El año pasado este chico se peleaba por las pistas de Primera Nacional Catalana, cuando su potencial es de OK Liga. López fue el mejor del fin de semana en Calafell y, claro, su equipo salió campeón. Ayer, en toda una final, anotó cuatro goles, pero no sólo eso, fue capaz de generar casi todo el juego de ataque de los de Rubio. A la prórroga llegó tocado físicamente, pero su socio en ataque, Marc Vergés, le echó una mano. Sentenció el título con un gol de oro de falta directa.
El rival opuso mucha resistencia. El San Antonio es de esos equipos engañosos. Piensas a simple vista que juega poco y corre mucho, pero sí dispone de recursos. El primero, el físico: mantiene un ritmo infernal durante los 50 minutos. Luego dispone de jugadores como Dantas o García, interesantes en el apartado técnico. Quizás a los navarros les falte pausa en momentos determinados. Hay situaciones que no se resuelven con el acelerador puesto, merecen calma.
Realmente la calma, la pausa, no aparecieron en toda la final. Quizás en el inicio fue cuando los dos equipos guardaron más la ropa. Cuando se soltaron no hubo tregua. El duelo careció de respiros y sí de oportunidades en las dos áreas. En la primera parte, el Calafell pudo dejar el título cerrado, pero le faltó puntería. Se avanzó con un disparo de Dani López desde media distancia. Pero los navarros no desesperaron, aguantaron con bravura ese chaparrón local y, como quien no quiere la cosa, se pusieron por delante con dos apariciones estelares de Alberto García. Eso sí, las faltas fueron un lastre tremendo para el San Antonio.
25 faltas
Alguien le debería decir a su capitán, Iñaki, que en el hockey actual ya no se puede defender con parones. Iñaki cometió una decena de infracciones que perjudicaron mucho a sus compañeros. Entre otras, la que propició el gol de oro de Vergés. Fue una falta estúpida, en el rincón de la pista contraria. Fue la número 25. Ahí terminó el partido. Antes, Calafell y San Antonio dejaron una delicia de segunda mitad, en cuanto a juego ofensivo. Defensivamente fueron un pequeño desastre los dos, aunque se agradece esa valentía torera. En pocas finales se podrá ver tanto hockey atractivo. Los aficionados neutrales que acudieron al Joan Ortoll se lo pasaron de lo lindo.
Todos coincidían, eso sí, en un nombre. El de un jugador que probablemente no tardará mucho en regresar a la categoría de oro del hockey nacional. Siempre se acordarán de la pequeña lección de Dani López.