El Tecnol Reus superó al Lloret con un gol de falta directa de Sandro Bertolucci
No era fácil ni para Reus ni Lloret jugar el martes tras la depresión de la Copa. El estado de ánimo tanto en el deporte como en la vida resulta fundamental. A los dos se les notó como angustiados. Se notaba que llevaban muchos reproches encima del cuerpo. Por eso, el partido no fue nada atractivo, no pasará a la historia. Eso sí, el Reus cumplió con su trabajo y ganó. Al fin y al cabo es lo que se busca. Cuando no llega el juego, que lleguen las victorias. Los tres puntos se convierten en oro puro. El Reus ya es quinto en solitario y aleja al Lloret de esa pelea. Algo es algo.
Sin encontrar la brillantez es de justicia decir que los rojinegros merecieron cerrar la cita antes del descanso. Anularon a un Lloret que apenas propuso nada y crearon situaciones suficientes para poner una ventaja más que cómoda en el marcador. De hecho, en esa misma primera mitad, el Reus disparó hasta tres veces a los postes. El problema se agudizó en la definición. Sin gol, todos los esfuerzos se quedan en nada. Poco a poco, al equipo le entraron las prisas. Se desordenó algo más en el segundo acto, cuando el tiempo se le echaba encima. Cuando un grupo se encuentra en un momento complicado y no encuentra respuestas positivas es normal que acudan estas cosas. Por suerte, el hockey fue justo y el Reus se quedó el éxito. Lo encontró gracias una falta directa, qué curioso, en la décima falta de equipo del Lloret. La culminó Sandro Bertolucci. Decíamos curioso porque si alguien analiza el porcentaje de acierto del Reus en este tipo de acciones puede ponerse las manos a la cabeza. Es bajísimo.
Antes del gol del mayor de los Bertolucci, los problemas habían aparecido en el partido. Primero porque el Lloret, animado ante la falta de puntería de su rival, fue animándose, aunque sin demasiado ajetreo. Luego, porque ese espíritu colectivo rojinegro se iba perdiendo.
Se sufrió poco
Aun así, el sufrimiento no llegó hasta los instantes finales. Más bien provocado por la incertidumbre del resultado que no por los méritos de un Lloret que juega poco. Ayer mereció llevarse una derrota más abultada de la capital del Baix Camp.