El Barça fue capaz de igualar el marcador en el encuentro frente al Almería con un jugador menos por la tarjeta roja a Ibrahimovic en el minuto 59
Un Messi estelar, ‘Pichichi’ con 19 goles, igualó por dos ocasiones la ventaja local y sólo las paradas de Alves impidieron que marcara el tercero. Fue un tropiezo de un buen Barça, aunque lastrado por la expulsión del sueco y por un gol en propia puerta de Puyol. Por cierto, Guardiola también vio la roja por protestar.
Juanma Lillo, pese a ser un abanderado del fútbol de ataque, organizó un partido muy defensivo ante su amigo Pep Guardiola confiando en salir en rápidas contragolpes con la velocidad de Piatti, Crusat y Guilherme.
El Almería aprovechó su primer acercamiento a portería para lograr el 1-0 en el minuto 12. Bernardello templó de forma exquisita un saque de esquina y Cisma, colándose entre Touré y Puyol en la zona de Guardiola, cabeceó de forma impecable.
Si el Almería estaba encerrado en su parcela con 0-0, con el marcador a favor ya se atrincheró de forma tan descarada como ordenada alrededor de su área. El Barça buscaba el hueco, pero no lo encontraba. Diego Alves desvió un lanzamiento de falta de Xavi y tuvo reflejos en un disparo a bocajarro de Pedro. Los laterales Alves y Maxwell colgaron numerosos balones al área, pero Ibrahimovic, en un pésimo momento de juego, no olió ni uno. Y Clos Gómez, muy protestado por la afición local, entró en juego al expulsar en el 26’ a Guardiola por protestar un posible penalti de Ortiz a Messi.
La primera parte que concluyó con un acoso total del Barça a la portería del Almería que tuvo premio. Ibra, en su mejor acción, provocó una discutida falta al borde del área y Messi la clavó en la escuadra.
‘Autogol’ de Puyol
El dominio del líder y el 1-1 hacían pensar en un partido cuesta abajo para el Barça, pero todo se le torció en tres minutos fatídicos. En el 56 Puyol se equivocó al intentar interceptar un pase de Guilherme e introdujo el balón en su propia portería. Y en el 59 Clos Gómez mostró la roja directa a Ibrahimovic por una supuesta agresión a Cisma.
Con diez jugadores Messi se echó el equipo a la espalda. Él sólo creó hasta tres ocasiones de gol hasta que encontró el 2-2, con fortuna, al aprovechar en boca de gol un despeje muy desafortunado de Guilherme tras un centro de Pedro. El Barça, con uno menos, jugó a lo campeón, lanzándose una y otra vez hacia la portería de Diego Alves, muy inspirado en dos disparos más de Messi, aunque asumió algún riesgo que pudo costar caro: Soriano perdonó el 3-2.