Luis César promete un fútbol de entrega y lucha en su presentación y se marca como objetivos ‘ganar, convencer y gustar’
Una suerte de déjà-vu invadió ayer la sala de prensa del Nou Estadi con la presentación de Luis César como nuevo entrenador del Nàstic. Esas respuestas meditadas, esa huida de los tópicos, esa lírica del entrenador gallego, regresaron a un rincón en el que ya habían gobernado más de dos años, entre 2004 y 2006. «Un fútbol intenso y apasionado» prometió el gallego en su regreso «a la que no ha dejado de ser su casa», tal como destacó el presidente, José María Fernández.
«Estoy muy feliz de estar aquí. Si te llama el Nàstic, poco hay que pensar. Es un orgullo volver, y ahora empieza un nuevo camino. Quedan muchos partidos y queremos que todos estemos orgullosos del Nàstic. Y eso lo conseguiremos si ganamos, convencemos y gustamos». La primera en la frente. Con ese contundente titular comenzó el gallego.
Luis César conoce de sobras Tarragona y también al equipo al que desde ayer dirige. Por eso tiene claros los motivos que le han devuelto a la ciudad. «Si estoy aquí es porque en casa el Nàstic no lo ha hecho bien. Por eso tenemos que intentar ganar siempre y, si alguna vez no podemos, por lo menos que sea fuera de casa. Queremos que la gente nos vea ganar y se vaya satisfecha».
‘Que la gente venga al campo’
Para eso sabe que el ambiente es fundamental, y en ese sentido es consciente de que su llegada, por la ilusión que ha generado, ayudará. «Me parece bien que el aficionado se agite. Queremos que la gente venga al campo y se ilusione. Nosotros intentaremos darles un fútbol intenso y apasionado que les guste, y buscaremos la victoria». Aunque, a la vez, dejó claro que el hecho de que en 2006 ascendiera al Nàstic a Primera no debe suponer una exigencia extra: «Mis antecedentes generan ilusión, pero no ganan partidos. Mi trayectoria no sirve para superar al rival. Estoy feliz, me identifico con la ciudad y sé que hay feeling, pero tengo que seguir ganando».
Lograrlo no depende sólo de él. Va a necesitar a los futbolistas, un bloque al que se vio hundido ante el Salamanca. Luis César, amante de la gestión psicológica del vestuario, es optimista en ese sentido: «Cuando llega un entrenador los jugadores ponen las orejas tiesas. Los que estaban jugando querrán mantener su estatus y para eso deben seducir al técnico, y a los que eran suplentes se les abre ahora una vía para entrar en el once».
Respecto al estilo de juego que tiene pensado, confesó que dependerá de la plantilla y de los rivales. «Tengo mis creencias futbolísticas y voy a tratar de seguir con ellas. Pero el modelo depende también del capital humano del vestuario y del rival. A mí también me gusta lo bonito, pero el problema es si nos lo podemos permitir», argumentó, para concluir: «Tienes que jugar al fútbol que sea más difícil de contrarrestar. No al que nos gusta. Yo a veces he jugado a un fútbol que no me gusta, pero era el que creía más beneficioso. A lo mejor si Guardiola tuviera que dirigir al Xerez no podría apostar por su juego de ahora».
Junto al gallego se presentó también su nuevo ayudante, Xavi Bartolo. El ilerdense regresa al Nàstic año y medio después y lo hace «contento» por volver a su «segunda casa». «Siempre tuve la ilusión de volver», confesó, y aseguró que el objetivo es «en primer lugar llegar a los 50 puntos cuanto antes». «Según cuándo sea, veremos si podemos pelear por más objetivos», añadió.
Una presentación en la que tanto el presidente como el director deportivo, Josep Maria Nogués, insistieron en que Luis César y Bartolo son «idóneos» para sacar al Nàstic de su dinámica actual. Además, Fernández no escondió que piensa en ellos como apuesta de futuro: «Damos un paso más en nuestro proyecto», dijo, y añadió: «Contamos con ellos a partir del 1 de julio. Hay unos condicionantes en el contrato, y estamos seguros de que se cumplirán. Lo tengo clarísimo y que nadie dude que el 1 de julio estarán con nosotros».