El Levante humilla al Nàstic en el estreno de Luis César. Los granas caen en el Ciutat de València 6 a 1, después de hacer el ridículo en un encuentro en el que siempre se mostraron perdidos, mal en defensa y nulos en ataque
Peor imposible. El estreno de Luis César fue todo un fiasco. El Nàstic cayó ayer 6 a 1, víctima de un partido para olvidar. El objetivo era otro. Ver a un Nàstic peleón, con ganas de darle la vuelta a la situación y reencontrarse con su mejor versión. Pero se topó con el peor encuentro de la temporada, con un Levante enrachado y lo que ya empieza a ser preocupante, la quinta jornada sin ganar, dejando un balance preocupante de cuatro derrotas y un empate.
El Nàstic salió ayer atascado. Sin saber qué hacer. Perdido y dando la sensación de que no había logrado asimilar la información que había recibido durante toda la semana por parte de su nuevo entrenador. Pretender que el equipo saliera ayer sin las ataduras de su pasado más reciente, convencido de sus posibilidades y con los argumentos suficientes para ser el primer equipo del año en derrotar al Levante era un espejismo. Quizá era pedir demasiado. Pero tampoco es normal el grave tropiezo que sufrió ayer el equipo tarraconense. Luis César se encomendó prácticamente a los mismos jugadores que venían jugando. La revolución no existió y el Nàstic se estrelló ante un rival infinitamente superior.
Una pesadilla. Eso es lo que fue la primera parte para el Nàstic. Los granas salieron desorientados, perdidos, sin saber qué hacer con el balón, eso cuando lo tenían, y a remolque de un Levante que desde el primer minuto supo aprovechar una extraordinaria capacidad para ver portería. El efecto Luis César se quedó en nada. Si al Nàstic de ayer se le suponía otro estilo, más mordiente y una actitud que hasta ahora no había tenido, lo que aconteció sobre el Ciutat de València fue otra historia. Uno de los mejores visitantes de la categoría, naufragó. Entregó el triunfo a los granotas y poco después deambuló por un estadio que, sin creérselo, veía como su equipo pasaba por encima de un Nàstic totalmente desconocido.
Especialmente mal estuvo la defensa. En la línea más retrasada de los tarraconenses fue donde el Levante encontró el camino de la victoria. La retaguardia demostró no haber asimilado los nuevos conceptos de Luis César. Entregó una y otra vez el balón a los delanteros rivales y dejó muchos espacios. El camino libre para que los avispados arietes locales, mucho más activos y concentrados que los jugadores tarraconenses, vieran portería hasta en cuatro ocasiones.
Fueron cuatro las dianas que recibió Rubén Pérez en 40 minutos. Cuatro veces tuvo que recoger el balón en el fondo de la red. Inaudito. Ver para creer. El primero llegó demasiado pronto. Quizá ahí estuvo la clave. A partir de entonces todo fue mucho más fácil para el Levante. Juanlu, después de que Guerra superara a Cherfa, recibió de su compañero de equipo, controló sin oposición y tras dar una media vuelta excelente, fusiló al guardameta del Nàstic. Era el 1 a 0. Juanlu abría el camino de una goleada espectacular. Restaban 42 minutos para que finalizara el calvario. Un mundo.Una lluvia de goles.
El segundo de los locales llegó de nuevo de la mano de Juanlu. El goleador granota combinó muy bien con Rubén Suárez, plantándose solo ante Rubén Pérez para firmar el segundo con un disparo flojo pero efectivo. El guardameta aragonés, inocente, pudo haber hecho algo más, pero lo peor estaba por llegar. Y es que el 2 a 0 presagiaba lo peor. Y así fue. En apenas cinco minutos, el Levante sentenció el partido. Pina logró el tercero después de que la defensa grana perdiera el balón en la frontal y rematara sin que Rubén Pérez pudiera hacer nada para neutralizarlo. Dos minutos después, sin tiempo para digerir el tercero, llegó el cuarto.El portero del Nàstic despejó un baló peinado por Ballesteros, pero ahí estaba Guerra para recoger el esférico y rematar a placer. 4 a 0 y media parte.
Tres cambios introdujo Luis César para tratar de solucionar un panorama desolador. Dio entrada a Rubén Navarro, Álex Cruz y N’Gal.
Cambios ofensivos con los que volver a entrar a un partido que se le había puesto muy cuesta arriba al conjunto tarraconense. Los sacrificados fueron Pablo Redondo, Walter Fernández y Miguel Ángel. Formaron en el once inicial, para que cuatro goles y 45 minutos después se quedaran en el vestuario.
El mismo guión
Al equipo se le pedía una reacción, pero más allá de ser el Nàstic el equipo que creara ocasiones, fue el Levante quien mantuvo el control del encuentro. El primero en avisar fue Rubén Suárez, que con una vaselina estuvo a punto de sorprender al meta grana. Todo seguía igual. Por momentos humillantes.
Y eso que Álex Cruz trató de maquillar la penosa actuación del Nàstic. Justo después de que el Levante estuviera a punto de firmar el quinto, el jugador canario estrelló el balón al larguero. Fue la primera acción de peligro del Nàstic después de 60 minutos para olvidar.
Pero al equipo local le quedaba gasolina. Tenía ganas de fiesta y la encontró. Cayó el quinto de la noche después de que Xisco Nadal, recién entrado al campo, aprovechara un balón en la frontal para conectar un disparo ajustado al palo derecho de Rubén Pérez. El Levante ejercía de apisonadora ante un Nàstic desconocido y cada vez que llegaba a la portería lo hacía con serias opciones de acabar materializando su ocasión.
Restaban todavía 30 minutos y la goleada del conjunto granota podía alcanzar dimensiones insultantes. En el 62’, N’Gal, en la única ocasión que tuvo, intentó batir a Manu por arriba. Remató un balón dividido que acabó estrellándose al larguero. Fue una anécdota. Muchos más después de que el único delantero del Levante que todavía no había marcado, Rafa Jordà, dejara en el marcador un set humillante. Acababa de entrar y sin tiempo para acomodarse y tomarle la media al rival, recibió un balón de Guerra para quedarse solo ante la meta grana, con Rubén Pérez ya batido, y empujar para firmar el 6 a 0. La afición local lo celebraba con la ola…
Ya en los últimos instantes, la rabia de Álex Cruz facilitó que el Nàstic no se fuera sin marcar. El delantero recogió en la frontal y se inventó un trallazo desde la frontal que Manu no pudo atajar. La hinchada del Levante supo valorar el esfuerzo del más pequeño de los granas y premió su gol con una sonora ovación.