Natalia Rodríguez fue recibida ayer por familiares y amigos en la estación del AVE de Tarragona
Todavía planeaba en el recuerdo aquella final al aire libre del 1.500 en Berlín. Fue el año pasado y a Natalia le quitaron el oro por una presunta maniobra ilegal ante Burka, cosa que indignó a todos sus aficionados. Parte de ellos, junto a los familiares y a su hija Guadalupe, la volvieron a recibir ayer en la estación del AVE de Tarragona, esta vez para festejar el metal de plata de este domingo en Doha, en este caso correspondiente al campeonato del Mundo indoor. Todos con una media sonrisa pícara, recordando que esta vez Natalia Rodríguez ha vuelto a superar a Burka, tercera. «Tenía esa espinita clavada, quería demostrar que podía ganarla», dijo Natalia nada más llegar.
En parte, la final de Doha ha servido para poner las cosas en su sitio. La plata da y quita razones y, pone en entredicho aquella decisión de la organización y, sobre todo, el pasotismo de la Federación Española cuando a Natalia se la descalificó en Berlín. Ella y su entrenador, Miguel Escalona, que ayer llegó junto a la tarraconense a la estación, han decidido pasar página y mirar hacia adelante, aunque a buen seguro se habrán acordado de aquel incidente tras este éxito. Escola defendió siempre aquella estrategia, por muy arriesgada que pudiera parecer.
Natalia se sentía feliz entre los suyos. Se le escapó alguna lagrimilla al ver a su hija y también a sus padres. Era lógico. Una plata mundial no se logra todos los días. «Son momentos felices que compensan el trabajo realizado». Su ambición, eso sí, no tiene límites. «Este campeonato ha servido también para ver cómo me sentía. Después de la medalla, afrontamos los próximos retos con mucha fuerza». El próximo, el Europeo. «No será fácil, aunque no participen las keniatas, el nivel será similar. Allí estarán las rusas y la británica».
El alcalde, José Félix Ballesteros, no faltó a la cita. Salió en la foto y entregó el ramo de flores a su hija pródiga. Sin duda, un momento ideal para presumir de deportista. Faltó algo más de calor y de público en el recibimiento. Tarragona debería entender que no siempre se puede disfrutar de una atleta de este nivel. Valorar este tipo de gestas, tampoco está de más. Aun así, los que estuvieron disfrutaron de los primeros sentimientos de una Natalia Rodríguez que no olvida los próximos Juegos Olímpicos. Serán en Londres, en 2012. «Viendo la progresión, cada vez estoy mejor. Ojalá allí alcance mi plenitud como atleta». Ojalá.