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‘El Nàstic no tenía ninguna deuda conmigo. Yo con el Nàstic, sí’

Un 6-1 en contra no supone el mejor debut, pero Luis César está convencido de que el equipo «no se detendrá ante la adversidad». Sigue pensando que hay equipo para hacer «algo bonito», y aunque ve a la plantilla descompensada, no cree que la salvación peligre 

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F. Montoya y M. Tono | 16/03/2010 08:00
Luis César, un tarraconense más, este lunes junto al Balcó del Mediterrani. - PERE FERRÉ

6-1... Menudo bofetón                                                                                      Ha sido muy desagradable. En fútbol pueden ocurrir muchas cosas, pero lo que menos pensaba es que en el día del debut el equipo estuviese perdiendo 3-0 a la media hora. Ha sido muy doloroso, pero sólo fracasa el que se detiene ante las adversidades. El otro día fue un momento de adversidad y no nos vamos a detener.

¿Y por qué sucedió?
Ha habido errores individuales graves, inesperados. Errores que condicionan el devenir del partido y el resultado final. Errores que mutilan lo que es la idea de juego. El fútbol es una suma de individualidades coordinadas, y si en esa suma perdemos con el rival, la idea de juego queda anulada.

¿Errores de los que cuestan un puesto en el once?
Puede ser, pero no voy a penalizar. Cuando haces una alineación tienes que ver lo que te ofrecen tus jugadores en cada puesto y la competencia que hay. No es cambiar por cambiar, sino evaluar la plantilla y ver la competencia que tienen. Hay jugadores en esta plantilla que tienen muchísima competencia; y hay otros que tienen poca. En función de eso, tienes que elegir cada semana.

Deja entrever que la plantilla está descompensada.
Dejo entrever que tenemos muchísimos futbolistas. Lo aseguro con contundencia: hay demasiados futbolistas, y eso perjudica la cohesión grupal. Es más complicado meter en vereda a 26 que a 22.

¿Teme que la dinámica pueda ir a peor?
Si hubiéramos ganado no querría decir que ahora lo vamos a ganar todo. Así que, por haber perdido, no debemos pensar que ya estamos en dinámica negativa. Además, la lectura positiva, aunque no me consuela, es que es mejor que nos pase todo lo malo en el primer partido que en varios.

No cree, por tanto, que vayamos a sufrir para salvarnos.
Yo creo que no. Claro que no lo creo. Pero vamos a tener que trabajar mucho y bien, porque en Segunda todos los equipos somos muy parecidos. Aquí no hay un Madrid o Barça que gane siempre sí o sí. Somos iguales.

Dijo que con esta plantilla se podía hacer algo bonito...
Hablaba de que la gente esté orgullosa del equipo, estar arriba en la clasificación... Y cuando digo arriba no sé si sextos, séptimos o quintos. Pero más arriba. Y lo sigo pensando, que se puede hacer algo bonito.

¿Y en cuanto al juego?
Quiero que el equipo sea protagonista, un equipo con intensidad, seguro y convencido, que no regale... Que es lo que nos pasó el otro día, que regalamos y el rival lo aprovechó.

Y el sábado el Nou Estadi...
Va a ser un día especial. Un día emotivo que quedará grabado en mi cabeza para siempre. Mi vuelta como entrenador del Nàstic ante mi gente y ante las personas con las que he compartido momentos importantes de mi vida. Pero no me distrae. Lo que me entretiene es ganarle al Córdoba.

¿En qué ha cambiado Luis César en estos tres años?
Tengo otra perspectiva de ciertos apartados del juego. Ha variado mi forma de ver la competición, de interpretarla. Trato de ser mejor. He reflexionado sobre todo lo que me ha ocurrido para intentar ser mejor y progresar. Y creo que soy mejor entrenador que cuando vine al Nàstic.

Su idea es seguir un año más.
Sí, si quieren que siga seguiré. Pero esto es como es. Esto es cada semana. Si las cosas no van bien, yo me voy. Hay una cláusula, pero aunque la cumpla, si el club no quiere que siga, me voy y ya está. No voy a reclamar nada.

¿Se ha saldado una deuda con usted?
No creo que haya vuelto por eso. Conmigo el Nàstic no tiene ninguna deuda. La tendré yo con el Nàstic, porque el poco prestigio que tengo se lo debo. ¿Cómo va a tener el Nàstic una deuda conmigo? ¿Porque me echaron en Primera porque el equipo no ganaba y creyeron que yo era el culpable? Es una decisión que tenían que tomar.

¿Tras dos destituciones, se lo toma como el tren para relanzar su carrera?
El mundo del entrenador está plagado de destituciones. Todos tenemos nuestro momento bueno y malo y a todos nos toca. A todos. Y yo, con 43 años, llevo 250 partidos entre Segunda y Primera. No creo que haya en la categoría mucha gente con tantos. Así que, me vaya bien o me vaya mal en el Nàstic, mi carrera no se habrá acabado ni se habrá relanzado. Pero pienso que me va a ir bien.

¿Añoraba Tarragona?
Sí, porque aquí he vivido lo que hemos vivido. Siempre he sido bien recibido. Una ciudad acogedora, con gente que adora al fútbol y a la que ver a su equipo funcionar le hace sentirse bien. A nada que les demos a estos aficionados, los recuperamos a todos.

¿Esa ilusión la ha palpado por la calle?
Sí, lo he visto por la calle. La gente me habla y lo he notado. Tenemos que darles lo que necesitan: victorias y sentirse identificados con el equipo.

Le pedirán mano dura...
Sí, muchos me han dicho eso. No sé por qué, pero muchos me han dicho que tengo faena y que aplique mano dura.

Siempre le gustó relacionarse con la gente...
Es muy importante. Te da el termómetro de lo que la afición quiere, lo que opina, estar en contacto con ella... Aunque parezco distante, soy una persona cercana. Sé de dónde vengo. Soy de familia humilde. Soy de calle y de barrio, y lo sigo siendo como cuando tenía 20 años. Y me gusta estar entre la gente.

Y le gusta medir cada palabra ante los medios...
Intento no repetirme y ser coherente: cuando algo es negro a lo mejor no diré que es negro, pero tampoco diré que es blanco. Y soy prudente porque sé que lo que diga se va a comentar. Nuestras palabras son motivo de tertulia.

Y al vestuario le llegan...
Sí. Y cuando lean en esta entrevista que hemos tenido errores individuales, alguno se sentirá aludido y pensará que el entrenador le culpa públicamente, cuando no es así. Pero hay cosas que no se pueden obviar.





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