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El Barcelona sí da la talla

«¡Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid!». Jolgorio y pelín de recochineo en el Camp Nou para celebrar el cómodo pase del campeón a octavos de la ‘Champions’ 

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Ignacio Tylko | 18/03/2010 07:17
El delantero argentino del Barça, Leo Messi, celebra uno de los goles que anoche logró ante el Stuttgart en el Camp Nou y que dieron el pase a cuartos de final de la Champions.  - EFE

El Barça desfiló con elegancia, personalidad y destreza ante un Stuttgart que se sumó a la fiesta con una puesta de escena muy amistosa, impropia de la ruda escuela alemana. Ni siquiera del octavo clasificado en la Bundesliga se puede esperar tan poca resistencia. Y sobre todo después de lo que achuchó en la ida. No estuvo Xavi pero con Messi en su mejor versión al Barça le basta para colarse entre los ocho mejores de Europa por tercer año consecutivo. La ‘pulga’ picó dos veces y ya acumula ocho goles en los últimos cuatro partidos, 31 en lo que va de temporada. Indiscutibles números de ‘Balón de Oro’el Barça es corta y es prioritario recuperar a Henry para los duelos decisivos.

Indispensable Touré

El otro cambio fue obligado pero también tiene chicha. En ausencia del cerebro natural, recibió galones Touré Yayá, otro jugador indispensable para hacer grupo y poder rotar en el sprint final por Liga y ‘Champions’.

A los dos minutos, Henry ya avisó con un remate que desvió Lehmann. Y a los trece, Messi agarró un balón entre líneas, se internó y se sacó un zurdazo letal. Tenía alemanes delante pero sólo mirándole, quizá también dispuestos a aplaudirle.

 Pedro  culminó a puerta vacía una acción soberbia, de tiralíneas, entre Messi y Touré.  Una jugada que demostró lo que es el Barça enchufado.  

Con 2-0 mediada la primera parte, el Barça jugó a placer, con el Stuttgart rendido a sus pies. Convirtió la eliminatoria en el clásico rondo sencillo, imposible en equipos incapaces de gobernar los partidos en tiempo y forma. Sin despistes pero sin sobreesfuerzos que pasan factura. Messi cerró su gran noche a falta de media hora, tras recibir un taconazo de Alves, revolverse en la media luna del área y sorprender a Lehamnn. Fiesta en el Camp Nou, minutos intrascendentes para Ibrahimovic tras lastimarse Busquets y aplausos de reconciliación con Henry. Todo estudiado. ¿También que Bojan marcase nada más entrar? Sería demasiado.





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