El Nàstic, con Bargas en el once titular, busca la proeza ante un Valladolid intratable que lleva 12 jornadas sin perder
Si hubiera que basarse sólo en la estadística, casi ni merecería la pena viajar a Valladolid. Total, para enfrentarse a un equipo que tiene 42 puntos, que lleva 12 jornadas sin perder y que en su estadio sólo ha dejado escapar dos empates y una derrota –que fue en septiembre–, mejor quedarse en Tarragona. Pero el Nàstic se niega a aceptar de antemano ningún resultado. También Celta, Elche y Almería debían, estadísticas en mano, pasar por encima de los tarraconenses, y al final resultó que el equipo de Jorge D’Alessandro mantuvo la compostura ante todos ellos. ¿Por qué no va a suceder hoy lo mismo, aunque a poder ser con final distinto al de Celta y Almería? A fin de cuentas, son sólo estadísticas. Y seguramente tan probable es que el Nàstic gane en Valladolid como lo era que venciese ante el Elche. Y lo hizo.
De modo que el equipo grana ha viajado repleto de fe, aunque consciente de lo difícil del reto. Perderle el miedo a las estadísticas no significa ignorarlas, pues a menudo reflejan realidades. Y que el Valladolid no pierda desde hace meses responde obviamente a su descomunal nivel de juego.
Pero, asumiendo la superioridad pucelana, el Nàstic está preocupado sobre todo de sí mismo. De cómo repetir su buen nivel de las últimas semanas corrigiendo lo poco que está faltando para traducir eso en puntos. En la mayoría de los casos, se trata sencillamente de acierto de cara a gol y de algo más de atención puntual en defensa.
Dos matices con dos respuestas en el once. Para las lagunas defensivas, regresa a la alineación Pere Mairata tras cumplir sanción. Sin que se pueda culpar de nada a su sustituto, Álex Ortiz, lo cierto es que Mairata ha ejercido siempre de líder de la zaga y en cuanto ha vuelto a estar disponible D’Alessandro no lo ha dudado. Jugará junto a Arzu, que finalmente se ha recuperado a tiempo.
El otro cambio llegará en ataque, donde el técnico estima que ya le ha llegado la hora a Hugo Bargas. Será simbólico eso de formar por primera vez con Abalo y Bargas de inicio, puesto que ellos dos –más que Orbegozo– constituyen la gran esperanza del mercado de invierno. Su capacidad para ejercer de revulsivos es algo así como el último cartucho grana.