La sede debería conocerse a inicios de temporada para evitar líos como el actual, que deja mal parada a la Federación. Hoy en día son inviables los 21.000 euros de aval que exige al organizador, que necesita otros 40.000 para costear alojamiento de equipos y arbitrajes. Los clubs tienen motivos para rebelarse
La organización de la Copa del Rey’2012 de hockey sobre patines va a suponer un antes y un después en la historia de las relaciones entre la Real Federación Española de Patinaje, organizadora del evento, y la asociación de clubs españoles. La designación esta pasada semana como sede de Vic, cuyo equipo ya no tenía posibilidades matemáticas de clasificarse (lo hacen los ocho primeros de la Liga al término de la primera vuelta de la competición y como anfitrión el conjunto de Osona hubiera restado por tanto la plaza del octavo), ha provocado la ira de los clubs, que han tomado cartas al asunto y han ‘bloqueado’ la elección por cuanto se sienten perjudicados.
El Vic ha acabado renunciando ante el enfado general, la Federación lo ha ‘asumido’ y la Copa del Rey sigue sin sede a un solo mes de su celebración (está fijada del 1 al 4 de marzo), un auténtico culebrón del que se han hecho eco a diario los medios de comunicación y redes sociales. Posiblemente nunca como hasta ahora se había hablado tanto del torneo antes de disputarse, pero es obvio que indirectamente la imagen de este deporte queda notablemente perjudicada.
Es cierto que la Federación no ha incumplido la reglamentación que determina la elección de la sedes y que en anteriores ocasiones el anfitrión no figuraba entre los ocho primeros. Pero sus formas han sido del todo chapuceras, por cuanto en esta ocasión llevaba ya varios meses sin conseguir sede y había aprovechado que el Vic estaba ya descartado para cerrar un acuerdo cuanto menos sospechoso ya que directamente le beneficiaba. Semanas antes el ente federativo había ofrecido la competición sin resultados positivos a Oviedo, Vilanova, Calafell... y Tarragona, ciudad que ya me dirán qué relación tiene con el hockey patines más allá de que se trata del deporte por excelencia de la ciudad vecina. Porque los Juegos del Mediterráneo del 2017, como vendieron desde la Federación Española para justificar sus negociaciones, ni tan siquiera contemplan al hockey en su programa deportivo por su escasa tradición en los países africanos y asiáticos.
Pese a que, todo dicho sea de paso, sí es cierto que el Secretari General de l’Esport, Ivan Tibau, había sondeado sobre esa posibilidad a los responsables de la candidatura tarraconense en su día (él mismo fue un destacado jugador de este deporte) al ser la Generalitat de Catalunya una de las administraciones públicas que respaldan el acontecimiento.
En el fondo de todo este asunto lo que pica a los clubs es el canon que exige la Federación Española de Patinaje al club que quiera organizar la Copa del Rey, 21.000 euros, a los que deben sumarse otros 40.000 en concepto de los gastos que supone el alojamiento de los ocho equipos participantes y las tarifas arbitrales.
Una cifra imposible
Una cifra prácticamente imposible de conseguir para cualquier entidad dedicada al hockey patines, por cuanto se trata en primer lugar de una partida no presupuestada y casi inasumible ante la retirada progresiva de los patrocinadores por la crisis actual y la ausencia de nuevos spónsors que quieran involucrarse a este deporte.
Por todo ello la Federación debería replantearse desde la obligatoriedad de ese canon a la fecha para elegir la Copa, que debería decidirse a inicios de temporada para evitar cualquier suspicacia como la creada con Vic. De ahí la sublevación de los clubs, que tras el paso al frente que han dado le están diciendo claramente a la Federación que también ellos pintan, y mucho, en las directrices futuras del hockey patines. En su opinión, por ejemplo, los gastos de alojamiento deberían correr a cargo de cada participante para aligerar gastos al organizador.