El Nàstic debe empezar a sumar de tres en tres cuanto antes si no quiere certificar el descenso a mediados del mes de abril
¿Cuánto dura la esperanza? Es la pregunta que se estarán haciendo todos los aficionados granas. Es lo último que se pierde. Dicen. Es decir, que llega un momento en que también desaparece. De primeras la respuesta a la cuestión que acongoja a los nastiqueros es sencilla: hasta que las matemáticas certifiquenel descenso. Por suerte, todavía queda tiempo para encender la moto y ponerla a 3 puntos por partido. 19 jornadas en los que la velocidad de crucero debe acelerar de los 0.7 puntos por encuentro, media actual, a 1.6 puntos por partido, media necesaria para alcanzar 46 puntos por donde según las previsiones puede rondar la salvación. Para asegurarla habría que incrementar la puntuación a 1.78.
El margen es tan estrecho que los granas sólo pueden permitirse una derrota en cada uno de los cinco meses que quedan de competición. La del mes de febrero ya la han copado con la visita al José Zorrilla. Fue un 4-0 doloroso. Por lo que significó, frenar el buen estado de forma de los granas, más que por la espera a un resultado positivo. Esto último era una utopía ante un conjunto que en los dos enfrentamientos previos esta temporada habían borrado al Nàstic del terreno de juego. En el tercer duelo, excepto el primer cuarto de hora, volvió a ocurrir. De nada sirvió convertir la banda izquierda en un interior, con Morán, para poder formar el tándem Powel-Hugo Bargas en ataque. El holandés sólo estuvo en el terreno de juego siete minutos de juego y el franco-argentino sigue en estado de acoplamiento al grupo.Los dos tuvieron sus ocasiones sin encontrar el premio del gol.
La Liga del Nàstic
En la segunda mitad, con el 3-0 ya en el electrónico, D’Alessandro dio entrada a Álvaro Rey y Tuni. El conjunto grana ganó en profundidad. Poniendo en apuros a la defensa vallisoletana, pese a que dominaban con claridad.
Humedecer el dedo y pasar página rápido porque aunque el Tourmalet se ha acabado, ahora llega lo bueno. Los rivales directos. Esos duelos donde se suman o se pierden seis puntos. Numancia, Las Palmas, Xerez, Huesca y Villarreal B. La victoria ya es imprescindible. De los próximos cinco partidos el objetivo debería ser 12 puntos mínimos. Una bestialidad, ya que eso supone ganar cuatro de ellos. Pero es que incluso sumando esa puntuación nadie asegura que los granas abandonen la zona de descenso. Ahora mismo, por ejemplo, con 28 puntos el Nàstic ocuparía la 16ª posición a cinco del descenso. Es decir que para que los granas dejaran las últimas cuatro plazas Alcoyano y Villarreal B sólo deberían sumar cinco puntos en estas cinco jornadas. Sin contar con que Cartagena, Huesca o Girona se les ocurriera la misma reacción que a los granas. Entonces de poco serviría. Pero en lugar de mirar a los rivales, la meta debe ser lograr esos 30 puntos. Diez victorias que separan al Nàstic de un nuevo año en Segunda división.