El técnico vendrellense es también protagonista de las polémicas memorias de la pequeña de los Vicario, a la que llevó hasta el número uno del tenis mundial en 1995. Ambos han estado a punto de formar tándem en la Copa Federación. Como jugador fue el mejor júnior del mundo en 1978, pero se retiró por una lesión
Mis padres me han dejado sin nada». «El mito de la familia Sánchez Vicaria unida y feliz era sólo eso, un mito»; «no me hablo con nadie de mi familia»; «llegué a dudar de mi valía e incluso busqué la ayuda de psicólogos para recuperar mi autoestima». Son algunas de las frase textuales que recoge Arantxa ‘Vamos’ Memorias de una lucha, una vida y una mujer, la explosiva autobiografía de la pequeña de los Sánchez Vicario de la que tanto se ha hablado a lo largo de esta semana por sus duras acusaciones contra su familia, a la que acusa no sólo de haberse entrometido en sus relaciones sino también de haber gestionado incorrectamente su patrimonio, valorado en 45 millones de euros después de 17 años de carrera deportiva cargada de títulos.
Pese a la que está cayendo una de las pocas personas que aún hoy puede sentirse orgulloso de aquella exitosa trayectoria es Gabriel Urpí. El vendrellense condujo a Arantxa hasta el número uno mundial en 1995 -apareció en ese puesto el 13 de febrero- y vivió junto a ella dos temporadas impresionantes, marcadas por sus victorias en el Roland Garros y el US Open de 1994 y por sus finales en París, Open de Australia y en Wimbledon en 1995. Sin olvidar que en dobles también catapultó a Arantxa hasta el número uno mundial en 1995, alzando además los títulos del US pen (1994) y del Open de Australia (1995).
Arantxa y Urpí decidieron romper su vinculación tras aquel 1995 en el que faltaron los prestigiosos títulos individuales de un año antes aunque el nivel de juego era óptimo.
Curiosamente los caminos de ambos volvieron a cruzarse hace algunas semanas, en concreto a primeros de año con motivo de la elección del sucesor de Miquel Margets al frente del equipo español de la Copa Federación. El ente federativo llegó a ofrecerle la capitanía junto a la propia Arantxa Sánchez, pero motivos profesionales le obligaron a rechazar la propuesta.
Urpí se vio obligado a decir no por incompatibilidades con su cargo de entrenador de la italiana Flavia Pennetta, actual número 22 del ránking mundial pero que en 2009 llegó al top ten (10ª) y en dobles fue número uno en 2011.
Ganadora de 9 títulos individuales y 14 de dobles, Pennetta es la última de una larga lista de tenistas a los que ha dirigido Urpí durante su trayectoria. Tras desvincularse de Arantxa el vendrellense entrenó a la otra grande del tenis español, Conchita Martínez (1998-99), a la que situó en la final del Open de Australia. También dirigió los pasos de Fernando Vicente (2000-2002); Beto Martín (2003-04); y Vivi Ruano (2004-05), a la que catapultó hasta la primera y segunda posición del ranking mundial de dobles. En sus inicios había entrenado además a Francis Roig y Tomás Carbonell (1991-92) y Alberto Mancisidor (1993).Urpí se vio forzado a orientar su carrera hacia la dirección técnica después de una grave lesión en el codo de su brazo derecho que le obligó a estar un año de reposo y de la que posteriormente no pudo reponerse, hasta el punto de precipitar su retirada en 1988. Apuntaba alto, muy alto, después de proclamarse en categorías inferiores campeón de España infantil (1973) y cadete (1976) y de Europa (1977) y del mundo júnior (1978) tras ganar la prestigiosa Orange Bowl. Como profesional venció el torneo ATP de Agadir (Marruecos) en 1985.