La población, conocida como La Torre, mantiene intacto su encanto
Torredembarra, población del Tarragonès situada a unos doce kilómetros al norte de la capital y a 80 al sur de Barcelona, es una de las principales localidades turísticas del litoral de la Costa Daurada gracias al atractivo de sus playa, el encanto tradicional de su barrio marítimo conocido como Baix a Mar, y también la zona del núcleo urbano, con algunas edificaciones remarcables y que invitan a pasar la tarde por la zona comercial o sencillamente paseando por sus plazas y calles.
Torredembarra o La Torre –que es el nombre con que sus vecinos denominal a la localidad– es un municipio que en los últimos años ha experimentado un gran crecimiento de población, pero que mantiene todavía su atractivo de pueblo con dos núcleos separados por la vía férrea, el barrio marítimo y el pueblo.
La playa de Torredembarra es uno de sus atractivos. De gran calidad, por su arena fina y dorada y acompañada de un buen clima mediterráneo, ofrece a los visitantes la posibilidad de disfrutar todo el año del mar, la naturaleza y los deportes en familia. Torredembarra divide sus playas en cuatro: la playa del Canyadell que se encuentra rodeada por los acantilados, un paisaje espectacular que combina la roca desnuda con la vegetación típica mediterránea; la playa de Baix a Mar es la más pequeña y está situada en el antiguo barrio de pescadores; la playa deLa Paella, situada en la zona de Els Munts que alberga el puerto deportivo y tiene una zona destinada a la práctica deportiva en la playa y la playa de los Muntanyans, un lugar remarcable por su importancia ambiental, ya que conserva en sus 2 kilómetros las últimas dunas y marismas después del Delta de l’Ebre. En la playa de Baix a Mar econtramos la gran escultura Alfa i Omega, que Rafael Bartolozzi instaló en 1999.
El faro
Otra de las imágenes características del municio es el faro , una nueva infraestructura que entró en servicio el día 1 de enero del año 2000. Se trata del último faro construido en el Estado español en el siglo XX y fue diseñado por el arquitecto Josep Maria Llinàs con una altura de plano focal sobre el nivel del mar de 58 metros y sobre el terreno de 38, con un alcance geográfico de 20 millas. Este faro es el que tiene la torre más alta de todos los faros de Catalunya.También en la zona marítima del municipo está Cal Bofill, un antiguo chalet situado al final del Paseo Marítimo, construido a principios del S. XX por una de las primeras familias de veraneantes.
Ya en el núcleo urbano, cruzando el portal de Padrines encontraremos el Castillo de los Icart, actual sede del Ayuntamiento. Es el único edificio civil de nueva planta del Renacimiento catalán que se conserva en Catalunya.
Lluís Icart, señor de la vila, lo empezó a construir en el año 1565 y lo acabó 15 años después. El edificio se proyectó como una residencia- fortaleza que dominase la población. De planta cuadrada y con cuatro torres en los lados, se situó en el punto más alto del municipio, y siguiendo la tradición alojó en el medio un patio porticado con unas arcadas.
De la muralla que rodeaba el pueblo en el S. XVII se conservan dos portales de entrada: el de Padrines y el de la Bassa. También quedan restos de un contrafuerte en la calle de Mañé y Flaquer. Justo delante de la iglesia de San Pere Apóstol veremos la Torre de la Vila. Es el edificio más antiguo que queda en la población, probablemente del siglo XII o XIII de estilo mudéjar.
Rodeando la plaza del Castell, merece una atención especial la zona que forman las calles Ample, Baix de Sant Pere, Eduard Benot y Carnisseria, donde se puede encontrar edificios interesantes, principalmente de los siglos XVIII y XIX.