En el Roc de Sant Gaietà se detiene el tiempo
Roda de Barà es el resultado de la unión de los términos de Roda y Barà, en un principio zonas pobladas de masias independientes, que acabaron confluyendo en una sola y pasaron a conformar un único municipio.
Caracteriza a la localidad el Arc de Barà uno de los restos romanos más emblemáticos de toda Catalunya. Aunque algunos estudiosos mantienen que el arco, que data del siglo I a.C desarrollaba en su momento la función de marca territorial para delimitar poblaciones, la teoría más aceptada afirma que se trata de un arco del triunfo dedicado al emperador Augusto.
En tiempos de su construcción ocupaba una franja de la Vía Augusta, donde se emplaza actualmente la N-340, de manera que caminantes y viajeros lo atravesaban durante sus trayectos, como muchos otros arcos repartidos a lo largo del camino con semejante finalidad. El material que compone el arco de medio punto, la piedra calcárea, fue probablemente extraída de una cantera cercana, tal y como era común en este tipo de situaciones. Con sus imponentes 12 metros de altura y 4 de grosor, compone uno de los vestigios mejor conservados de esta civilización a nivel mundial, y fue declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad.
Arquitectura religiosa
Roda de Barà es un municipio muy rico en cuanto a lo que a arquitectura religiosa se refiere. En los límites del núcleo poblacional, en un pequeño alto situado en Barrio Marítmo, se alza la Ermita de la Mare de Déu de Barà. La original, edificada alrededor del siglo XI, dio lugar, mediante una reconstrucción llevada a cabo en el XVIII, a la ermita tal y como hoy se conoce. Destacable tanto por la sencillez de sus líneas como por lo encantador del entorno que lo enmarca, este lugar de culto fue consagrado en un principio a Sant Pere para dedicarse después a la Mare de Déu de Barà.
También cercana al litoral se abre paso la Capilla Mas Carreras. Éste es el último fragmento que se conserva del Mas Carreras, una masia propiedad de la familia con ese mismo apellido en la que el arquitecto Jujol realizó una serie de reformas que incluían, por supuesto, la capilla como centro. El discípulo de Gaudí dejó un rastro de su estilo propio a lo largo de toda la costa catalana. Esta construcción, cuyo modernismo se plasma en elementos como las vidrieras de la fachada o las imágenes coloristas del interior, todas ellas repletas de detalles, es una de estas muestras jujolianas, como lo es la iglesia de Roda de Barà.
El Casal Municipal de Cultura posee también un pasado ligado al cristianismo. Los 70 años durante los que acogió el colegio de primaria de un convento de monjas han dejado en él una huella religiosa. El hecho de que se encuentre situado en el casco antiguo, así como el aspecto exterior que proyecta, con el campanario y la notable austeridad en sus formas, lo convierten en parte importante del conjunto arquitectónico religioso de Roda de Barà. El paso del tiempo lo ha convertido en un símbolo del municipio hasta el punto de convertirse en una especie de imagen oficiosa de la localidad. En la actualidad, resulta ser un espacio cultural que alberga la coral del municipio, una sala de exposiciones y un teatro infantil, entre otras cosas.
Cierra el conjunto la Iglesia Parroquial de Sant Bertomeu, en un extremo del casco antiguo. El lugar de culto empleado de manera habitual por los rodenses, de estilo neoclásico, es el fruto de una serie de reformas y reconstrucciones que culminaron con la edificación del que actualmente se puede visitar, ya en el siglo XVII. Desde allí hasta nuestros días, algunas ampliaciones necesarias para servir al aumento poblacional de la localidad han sido los retoques sufridos por la iglesia.
De cara al mar
En su zona más cercana al mar, Roda de Barà recoge edificios de carácter lúdico y espacios con un toque de exotismo. El Roc de Sant Gaietà es la materialización del sueño de dar cuerpo a una urbanización que aglutinara en su interior un resumen de los diferentes estilos que dan lugar al carácter mediterráneo. A una primera fase de edificación de aire ibicenco en las rocas, le siguieron algunas otras de construcciones de patios de ambiente andaluz en viviendas árabes o románicas. Esto dio lugar a una interesante mezcla que acabó enlazando el románico y el gótico y dando lugar a un interesante punto de visita por el contraste de sus formas y lo curioso de la situación de los elementos de los que se alimenta. En el mismo Roc de Sant Gaietà se encuentra el centro cívico conocido como Roca Foradada. El que en principio pensaba ser el club náutico de esta urbanización, tras un período de declive, acabó en manos del Ayuntamiento de Roda de Barà que, tras restaurarlo, le confirió la categoría de centro cívico y cultural.
Los tres kilómetros de playa de los que disfruta del municipio lo convierten en un punto de atracción turística tanto cultural como de ocio. El paseo marítimo que las circunscribe proporciona a los visitantes un agradable decorado para realizar actividades lúdicas o simplemente disfrutar del entorno.
El puerto deportivo de Roda de Barà ha sido el último puerto catalán en construirse y es el más grande de la Costa Daurada. Sobresale entonces por la novedad de sus instalaciones y la modernidad de sus equipamientos.