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Calafell, un mar de sensaciones

Su riqueza histórica se mezcla con la gastronomía y sus excelentes playas 

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Judit Pinazo | 07/08/2009 20:43
as playas de Calafell son uno de los principales atractivos del municipio. - Patronat de Turisme de Calafell y J.M. Baselga

El nombre de Calafell, topónimo que significa «Castillo pequeño», se encuentra escrito por primera vez en un documento del 999. Este acogedor municipio se halla situado en el corazón de la comarca del Baix Penedès, puerta de bienvenida a la Costa Daurada, considerada como uno de los referentes internacionales más importantes del mundo turístico.

Íberos y Romanos, Árabes y Señores Feudales, todos ellos forman parte de la historia de Calafell. Un municipio que mezcla la riqueza de su patrimonio histórico con el poderoso atractivo de cinco kilómetros de playa de fina arena dorada. Unas playas idóneas para el turismo familiar.

De hecho desde hace tiempo Calafell se conoce también con el nombre de «la playa biberón», por la calidad de su arena y su agua, ideal para disfrutar en familia. Y es que Calafell goza del certificado de Destinació Turisme Familiar, otorgada por la Generalitat de Catalunya y que reconoce los municipios o zonas turísticas que ofrecen recursos y servicios de calidad especializados en las familias.

La Ciutadella Ibèrica, la Casa Barral, el Bot Salvavides, la iglesia de Sant Miquel o el castillo de la Santa Creu, son algunos de los testimonios de la historia del municipio que hacen de guía a través del tiempo, hasta la actualidad. Patrimonio histórico que coexiste con la música, el deporte, el mar y la buena gastronomía.

Las tres principales arterias del municipio se reparten en tres núcleos diferenciados: Calafell, la zona más rural, antigua y también la más tranquila; la playa de Calafell, un pueblo de pescadores donde el fenómeno turístico ha convertido esta parte del municipio en una zona comercial, gastronómica y de ocio y Segur de Calafell, con una amplia playa y un puerto deportivo y pesquero remodelado recientemente.

Los amantes del patrimonio histórico que visiten la población tienen una amplia oferta de posibilidades. Una de las opciones es el castillo de Calafell. Dotado de una magnífica panorámica desde donde se puede ver la larga costa arenosa del Baix Penedès. En esta colina, en la que se encuentra ubicado el castillo, el hombre ha vivido, como mínimo, desde el siglo I después de la Era Cristiana, durante la denominación romana. Al abrigo de esta antigua fortaleza medieval creció el núcleo de Calafell. Hoy en día el visitante puede contemplar en el castillo restos de la necrópolis alto medieval, con tumbas antropomorfas excavadas en la roca.

Otra de las opciones es la Ciutadella Ibèrica, que se construyó hace más de 2.500 años encima de una colina y que en 1992 se empezó  a reconstruir con el objetivo de hacer comprensible a todo el mundo, como vivían los pueblos preromanos de Catalunya. Se han rehecho las murallas, las casas, las calles e  incluso los muebles.

El Museu Casa Barral es otra de las visitas recomendables. El editor y escritor Carlos Barral (1928-1989) tuvo a lo largo de su vida una estrecha relación con el municipio. Ubicado en las antiguas tiendas de los pescadores, el objetivo del museo es, a partir del privilegiado testimonio que presta su obra, recuperar las tradiciones y las costumbres de la comunidad marinera de Calafell.

La iglesia de Sant Miquel es otra parada aconsejable. Esta pequeña joya de la arquitectura de transición del románico al gótico es una iglesia de una sola nave, de planta rectangular, ubicada en el barrio de Segur de Calafell.

La ruta por el patrimonio histórico del municipio puede completarse con una visita a los restos romanos de Mas Vilarenc, situados al pie de la carretera local que lleva al barrio marítimo de Calafell. Se conservan en un excelente estado dos grandes cisternas comunicantes con bóveda, que formaban parte de una importante villa romana del siglo I d.C.

De hecho, estos son los únicos restos visibles del Calafell romano. Pero actualmente la villa no se puede visitar, a la espera de que se realicen excavaciones arqueológicas.Uno de los grandes atractivos del municipio es también su gastronomía, basada sobre todo, en los productos del mar.

Entre su amplia oferta destaca el tradicional Xató de Calafell o el Arrossejat, que se pueden complementar con los Cossetanos, los originales postres que deben su nombre a la tribu que habitó en Calafell, los Cossetanos.





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Promicsa | Redacción