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Dormimos un 20% menos de lo que deberíamos

'Dormir profundamente nutre la vida' es el lema del Día Mundial del sueño, celebrado esta semana. ¿Cuáles son las claves para lograrlo?

Publicado: 11:07 - 20/03/2017


Dormimos menos de lo que deberíamos. Un 20% menos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es difícil determinar sólo una causa. Pero la actividad lumínica nocturna tiene un papel clave. Restringimos el sueño voluntariamente. No respetamos el ciclo natural y hemos alargado el tiempo de vigilia. Como consecuencia, necesitamos el despertador. «Nacimos con el despertador natural. Y luego fabricamos uno de artificial que interfiere diariamente en el ritmo circadiano de nuestro cuerpo», explica el doctor tarraconense Antonio Bové, especialista en medicina del sueño. Recuerda que cada vez creamos más situaciones lumínicas, con dispositivos móviles, tabletas o televisores. «Y tanta luz artificial hace que no tengamos ganas de ir a dormir», apunta.

Este viernes se ha celebrado el Día Mundial del sueño, con el lema «Dormir profundamente nutre la vida». Y es que la falta de sueño también afecta al ritmo del pensamiento, la capacidad de reacción, de trabajar, de aprender y convivir. En el marco de esta celebración, el IV Estudi Dormity PSQI sobre la Calidad del Sueño de los catalanes, que se ha hecho público esta semana, muestra que el 53,7% de los tarraconenses duerme entre seis y siete horas, el 19,5% más de siete, y el 22% entre cinco y seis horas. Además, un 3% ha declarado consumir fármacos para dormir.

¿Diurnos o nocturnos?

Todos tenemos un perfil propio. Están aquellas personas consideradas diurnas, las cuales necesitan ir a dormir muy pronto y se levantan, sin sueño, todavía de madrugada. «En este caso se trata de un síndrome de fase avanzada del sueño. Pero son pocas», señala el doctor Bové. Luego están las de fase atrasada del sueño, las conocidas socialmente como gente nocturna, aquellas que jamás irían a dormir y al día siguiente no hay quien las levante. Es una condición mucho más frecuente. Pero en general, es una cuestión que nos es difícil controlar dado que hay mecanismos genéticos que nos condicionan, señala el experto. Ninguna de las dos condiones es ni mejor ni peor y hoy en día hay herramientas que ayudan a que, cada cual dentro de sus características, pueda descansar mejor. Aun así, el hecho de ser más diurno o nocturno parece que en la sociedad no se tiene en cuenta. «Sería interesante que las empresas diseñaran sus turnos a partir de ahí. Sobre todo, en aquellos casos donde se trabaja a turnos. Si hay algún empleado que se adapta mejor a un horario nocturno que a uno diurno, ¿por qué no aprovecharlo?», plantea el doctor. Pero parece que, de momento, se han hecho pocos avances hacia esta dirección. Los turnos se establecen de forma más aleatoria y según otros criterios.

Según muestra el IV Estudi Dormity PSQI sobre la Calidad del Sueño, la hora más habitual para ir a dormir de los tarraconenses es entre las 23 y las 23.59 horas. Un intervalo que abarca a la mayoría de la población que participó en la encuesta (46,3%). Aun así, casi la mitad (un 44%) se va a dormir pasada la medianoche, entre las 00 y las 1.59 horas.

Las horas de sueño ideales

¿Pero cuántas horas tenemos que dormir? ¿Realmente tienen que ser ocho? Según explica el doctor tarraconense, esta es la media general, pero cada uno tiene su propia realidad. De hecho, el doctor Bové está trabajando en un estudio para poder definir exactamente cuántas horas necesita dormir cada persona, a partir de un calendario del sueño. Pero lo importante, por encima de todo, es mantener la misma rutina cada día. Acostarse y levantarse más o menos a la misma hora. Y eso incluye los días de vacaciones. Y es que el sueño juega un papel vital en la buena salud y el bienestar durante toda la vida.

El insomnio

El insomnio ha existido siempre pero ahora se detecta más que antes. Lo sufre un 30% de la población. «En general no se trata de una patología sino de un síntoma, una queja que, generalmente, obedece a otras causas», apunta Bové. Mayoritariamente, se da en personas adultas. Hay varios tipos, ligeros y severos.

Antes había escaso conocimiento del sueño. «No podía haber estadísticas de algo que se desconocía», señala el doctor. Así, cuando alguien roncaba mucho, la gente decía: «Mira qué bien duerme». Ahora es sabido que el hecho de roncar es un problema a menudo asociado con una enfermedad que es la apnea del sueño, que actualmente afecta como mínimo a un 6% de la población y en edades adultas hasta a un 20%. A veces, esta cuestión va asociada a otras problemáticas como insuficiencia cardíaca o enfermedades pulmonares crónicas y sobre todo con la obesidad, la cual repercute de forma muy importante en cómo dormimos. Todo está interrelacionado.

Bové trabaja en la Xarxa Sanitària i Social de Santa Tecla de Tarragona pero también es uno de los impulsores del Centre de Son de Tarragona. Allí, estudian estos fenómenos e intentan ayudar a los pacientes a restablecer el sueño que necesitan. También trabajó en la elaboración del Tratado de la Medicina del Sueño, publicado en 2015.

Los expertos entienden el sueño como la medicina de la noche. Es un tema complejo y difícil de investigar. El doctor Bové tuvo claro que quería dedicarse a este mundo cuando tenía solo nueve años. «Yo estudié medicina para saber por qué dormimos», explica. Recuerda haber visto un librito en casa de unos familiares, donde aparecía un hombre con muchos cables, y que hablaba del sueño. «Empecé a preguntar por qué dormíamos. Nadie me sabía responder. Y empecé a investigar. Por ello estudié Medicina», apunta. Hoy, sigue con su búsqueda.

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