La economía resulta a veces paradójica. La reforma laboral aprobada por Rajoy tiene como punto principal facilitar el despido ¡para reducir el paro!
¿Cómo se explica este misterio? El empresario tiene miedo a contratar por si las cosas le van mal, o el contratado no trabaja como pensaba, y le tiene que despedir. Si puede despedir con facilidad, tendrá más ánimo para contratar.
Hasta ahora el despido improcedente se pagaba a razón de 45 días por año trabajado; ahora será de 33 días, pero si es justificado (basta la disminución de ingresos durante nueve meses) se pagará a 20 días con máximo de un año. Será lo habitual en tiempo de crisis.
Siendo así, en próximas fechas habrá muchos despidos, con lo que la cifra de parados podrá acercarse a seis millones. La esperanza es que, a continuación, las empresas vuelvan a contratar y mucho. ¿Funcionará? Lo único seguro es que el sistema actual no funcionaba.