Imaginemos que unos extraterrestres logran captar nuestras emisiones electrónicas y la longitud de onda de nuestra televisión, internet y demás inventos. Esto es lo que captarían:
a) Una televisión dedicada a encerrar como ratas a varias personas para ver cómo se odian, se enamoran irracionalmente y se eliminan entre ellas (Gran Hermano), mientras una presentadora desquiciada hace aspavientos desde detrás de una máscara de maquillajes y afeites.
b) Otros programas de televisión en donde la gente se pelea a grito pelado bajo el subtítulo de ‘tertulia’.
c) Un sistema de intercomunicación –internet– en donde el sexo llega a ser casi el cuarenta por ciento de la oferta.
d) Un sistema de mensajes (e-mails) en donde mensajeros indeseados se cuelan en los buzones privados para ofrecer masivamente y a diario técnicas para alargar el pene, Viagra y estafas, cuando no hay pedofilia.
e) Una organización, Facebook, para hacer amigos que nunca verás y de los que casi nada sabes, si es que sabes algo porque pueden estar engañándote.
f) Miles de emisiones sobre unos humanos que corren detrás de una bola inflada, se dan de patadas y simulan estar heridos. Emisiones en directo de eso que llamamos partidos de fútbol y presencia diaria, con programas de mediodía, noche y madrugada, además de espacios en todos los informativos de cada hora.
g) Humanos bien vestidos –políticos– que se visten peor en fin de semana, lanzando mensajes falsos y mentiras a quienes les han elegido para que les gobiernen.
h) Un señor, Julian Assange, que quiere explicar el gran engaño de los señores que visten bien y a quien todos quieren meter en la cárcel, porque está mal señalar las faltas de los demás.
i) Altísimas cuotas de audiencia para ver una mujer enloquecida que grita «yo por mi hija mato» sin que ningún fiscal la empapele por amenazas. Esa mujer, cuando más vulgar y soez, cuando menos comprensible es, es mejor recibida por el resto de humanos.
j) Lo peor de la televisión, la televisión basura, es la más consumida por los terrestres, que aprovechan ese gusto por el mal gusto para devorar fritangas inclasificables, devorar absurdas palomitas en los cines y comer de fast-food cosas que no superarían el control antidoping al que someten a los ciclistas, por poner un ejemplo.
k) Los terrícolas huyen los fines de semana de sus ciudades para ir a parar a otros lugares en los que aún consumen más de la misma televisión basura. Los extraterrestres no entienden para qué esa huída, si los programas son los mismos.
No sigo, porque a estas alturas, los extraterrestres ya son víctimas de un ataque de pánico y deciden no ponerse en contacto con los terrestres, dado su alto grado de absurdidad, de violencia subcutánea y de miseria moral. Los terrestres son una amenaza, pensarían, para otras galaxias. No hace falta exterminarles, pues tal como explotan su planeta les queda para unas pocas décadas.
Los voy a confesar un secreto: me gustaría ser abducido por unos de estos extraterrestres para irme a otro mundo y vivir más tranquilamente. Aunque me temo que ellos deberán tener sus puntos flacos. ¡Vaya usted a saber! También barrunto que lo que se dice el paraíso, ni está aquí ni en ninguna otra parte; en todo caso, lo podemos encontrar dentro de nosotros mismos.
Hurgando mucho, quizás, pero dentro de nosotros. Y nosotros sin enterarnos, casi, porque parece que tengamos como misión huir de nosotros mismos. No sé si los extraterrestres llegarán a saber lo que voy a decirles, porque de momento tampoco lo saben los humanos: al final, por mucho que hayamos huido, nos encontraremos solos frente a nosotros mismos. Y no vendrá ni Merceditas Milà a consolarnos (lo cual, según se mire, es una bendición).