Estoy bastante enfadada por bastantes motivos. Yo no entiendo mucho de política, vengo de abuelos zaragozanos, vascos y de Guadalajara. Mi madre es catalana y mi padre, de Guadalajara también, y yo, por supuesto, catalana. Da la sensación de que los catalanes tenemos que agachar la cabeza. El otro día en mi trabajo una señora de Zaragoza me despreció por ser de Catalunya y me dijo que éramos unos sosos y con prepotencia me dijo que le tradujera los horarios de los autobuses porque ella no entiende a los catalanes. Yo no entré al trapo porque estaba trabajando y no me iba a poner a su altura.
Cuando preguntan a un andaluz de dónde es , dicen: soy andaluz y olé, pero no dicen soy español. Pues yo soy catalana. ¿Pasa algo? También hay gente que trabaja en Catalunya y todo el día se queja de que somos basura. Lo que tienen que hacer es respetar más a las personas que somos catalanes, porque somos buenas personas y no hacemos nada malo. ¿Por qué tenemos que cambiar los catalanes nuestra manera de hablar? Cuando una persona va a vivir a Alemania se tiene que integrar y hablar alemán, ¿verdad? Yo hablo castellano, pero entiendo el catalán y lo sé leer y hablar; lo estudié en el colegio y no pasa nada.