Llámenle o utilicen el adjetivo o sustantivo que deseen para definir la actual situación en Japón. Ante la pregunta sobre si se ha excedido el comisario de Energía de la Unión Europea, Günther Oettinger, calificando de «apocalipsis» el accidente en la central nuclear de Fukushima, yo les digo que se ha quedado corto, pues para muchos ciudadanos de Japón el fin del mundo ya les ha llegado. Y sin advertencia alguna. Al menos, el Nuevo Testamento nos indica las revelaciones que nos harán conocer cuando se avecina el final de la humanidad. Ha llegado el tiempo para la toma de decisiones en cuanto a energía nuclear se refiere, y lo más lamentable es que haya tenido que suceder un hecho de dantescas dimensiones para hacernos ver y ser conscientes del peligro que conlleva depender de ese tipo de energías.