Después de muchos años, los ciudadanos del sur de Catalunya, y concretamente de Tarragona, podemos disfrutar de una autovía, sí, de una autopista sin peaje, a lo que no estamos acostumbrados. La obra ha quedado fantástica, con sus arcenes, puentes, señalizaciones, asfalto, etc., realmente es imposible ver una diferencia con una autopista de peaje. Son 40 km en dirección a L’Hospitalet, por lo que los desplazamientos hacia el sur son ahora más fáciles.
La autovía tiene un problema, pues podemos observar que tiene mayor tráfico y sobre todo de camiones, que ya quieren evitar el pago de la autopista AP-7, en unos 50 km hasta Altafulla. Por esta razón se observa en el paso de la autovía por las proximidades de Tarragona muchos camiones, que además suelen circular a 100 km/h, lo que para un camión es una velocidad importante. La velocidad, unida a las diversas incorporaciones de vehículos en las cercanías de Tarragona, empezando por la zona de Les Gavarres i acabando por la del Cementerio, supone que vehículos que parece que están en un vial ciudadano de hecho entran en una autopista con arcenes más bien reducidos para acelerar y camiones circulando a gran velocidad.
Creemos que es muy necesario reducir la velocidad de los camiones en tránsito y advertir a los tarraconenses del riesgo de las sucesivas incorporaciones. La A-7 no es una calle cualquiera. Tal como ahora está el tráfico, no es de extrañar que tengamos que lamentar graves accidentes si no se toman las medidas oportunas.