Escribía Antonio Machado que en España «de diez cabezas nueve embisten y una piensa». Definición exacta de la guerra civil española, donde la joseantoniana «dialéctica de los puños y de las pistolas, cuando se ofende a la justicia o a la Patria» se impuso a todo entendimiento. Unos reclamaban pan y justicia; otros, tradición y unidad de destino nacional. Un ‘orden nuevo’ por cuya disputa se descornaron los brutos de ambos bandos.
Estamos de enhorabuena: por primera vez un director internacional firma una superproducción sobre nuestra guerra cainita. Encontrarás dragones (There Be Dragons), del director británico Roland Joffé, explora la guerra civil por medio de un arriesgado contrapunto: la vivencia que tienen de la contienda un sacerdote real –Josemaría Escrivá– y un combatiente ficticio –Manolo–, carcomido por el odio. La película cuenta con un cuadro interpretativo de primer nivel (descuellan Charlie Cox y la bellísima Olga Kurylenko), así como un apartado técnico de excepción: los oscarizados Eugenio Zanetti (diseño de producción), Gabriel Beristain (vestuario) y Stephen Warbeck (banda sonora). La fotografía y la vivacidad cromática de las escenas de infancia son maravillosas. Ya en la guerra, destaca el realismo de la batalla de Madrid; breve, pero a la altura de las mejores películas bélicas.
Afirma Joffé: «España vivió, en un período de tiempo muy condensado, lo que Gran Bretaña, por ejemplo, experimentó y absorbió durante un centenar de años: revolución industrial, ideología de lucha de clases, sin contar que España había perdido su imperio y la estabilidad económica». Y, tras analizar la exasperación de las posturas (que en Europa llevó a conflictos nacionales y en España desembocó en uno fratricida), se pregunta: «si queremos matar a nuestros hermanos a causa de aquello en lo que creemos, entonces, ¿no tendremos que preguntarnos por el valor de nuestras opciones?».
La película, desechando partidismos ideológicos, se centra en lo personal: «cómo respondemos al odio y al rechazo, o al deseo de venganza y justicia». No es tiempo de abrir heridas sino de restañarlas con el perdón. Pues –sentencia Joffé– «la reconciliación importa. La vida es una oportunidad para amar. Es una elección, y en ella uno se hace libre. El odio no te hace más libre. Cuando amas de verdad, sientes como una bocanada de libertad; piensas: Dios mío, he elegido esto y es precioso».