Las palabras del arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, con respecto a los homosexuales ni son «homófobas ni sexistas» como pretende ICV ni son «un atentado contra los Derechos Humanos» como lo califica H2O de Lesbianes, Gais, Bisexuals i Transsexuals del Camp de Tarragona. Pujol fue entrevistado en Els Matins de TV3, el pasado lunes 20 del mes actual a propósito de un libro de recuerdos, y dijo que los homosexuales «no tienen un comportamiento adecuado para la sociedad, su actitud no es correcta».
Son palabras acordes con el Evangelio de Jesús y con la doctrina de la Iglesia. No hay discriminación alguna. Lo único que hay es valentía y sinceridad en pronunciarse sin eufemismos y sin pretender lo que hoy en día está tan en boga: ser políticamente correcto.
Expresa su opinión y su punto de vista sobre la sociedad acerca de lo que se le pregunta, democráticamente y desde sus convicciones y creencias: «Voy con el corazón abierto a todos», manifiesta.
Por su condición de prelado de la Iglesia Católica sus opiniones, pláticas y exhortaciones van siempre dirigidas a cuantas personas voluntariamente quieran escucharlas y recibirlas. Por lo tanto, ir más lejos es querer sacar las cosas de contexto y aprovechar una entrevista para «alterar el sentido de las palabas utilizando las palabras mismas» como muy bien cita el señor Coll i Gilabert en este mismo periódico en ‘La Plumilla’ del miércoles veinticinco.
No creo que el señor obispo Pujol pretenda imponer dogmas a la ciudadanía como alguien ha expresado. Todo lo contrario y así lo avala su actitud de pedir perdón si alguien se ha sentido molesto en esta circunstancia sin que para ello haya de renunciar a expresarse como siente y como enseña, basado y fundamentado en los valores del Evangelio y la doctrina de la Iglesia a la que sirve desde su condición de miembro y Pastor.
La libertad de expresión usada en este caso por el señor obispo Pujol desde el respeto, la tolerancia y la humildad, en mi opinión, no es merecedora del tono de los calificativos empleados por parte de determinados colectivos que con su actitud demuestran lo poco que verdaderamente aceptan todo cuanto supone la libertad de opinión en democracia.