Ante las palabras del arzobispo de Tarragona, el Dr. Jaume Pujol, en que recordaba la doctrina de Jesús custodiada por la Iglesia, y tras los furiosos ataques de la progresía que sigue sin condenar los genocidios y demás crímenes del socialismo, sólo puedo recordar aquellas palabras de nuestro señor Jesucristo: «Bienaventurados seréis cuando, por causa mía, os insulten y digan toda clase de calumnias, alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.»