En su encuentro con 1.500 profesores jóvenes en El Escorial, el Papa hizo una alusión a su primera etapa de profesor, que fue en Bonn. Llegaba a la antigua capital alemana con un doctorado “Summa cum laude”, pero tuvo dificultades para superar la “Habilitación”, una prueba de ingreso en el cuadro de profesores, porque se opuso a las tesis conservadoras de uno de los miembros del tribunal examinador.
En Bonn estuvo de 1959 a 1963, cuatro años en los que murieron sus padres y él vivía con su hermana, que hacía de cocinera en los almuerzos de Ratzinger con colegas, a veces luteranos.
Después pasó a la universidad de Munich, ya con fama de buen profesor, y, al fin, a la gran Tubinga, con miles de estudiantes, tras un traslado propiciado por Hans Küng.
Durante aquel tiempo Küng llegaba a clase en su Alpha Romeo y Ratzinger en su bicicleta. Eran amigos y se respetaban, hasta que sus caminos se separaron.