Grecia puso los pelos de punta a la Unión Europea con el anuncio por Papandreu de un referéndum. Se ha recordado a tal efecto que no debería extrañar en el país que inventó la democracia directa.
En efecto, fue en Atenas, siglo V antes de Cristo, cuando los varones adultos se reunían en las plazas y votaban leyes. Era la época de Pericles y la democracia funcionaba de un modo que hace tiempo ha ‘periclitado’. Por ejemplo, los cargos públicos eran elegidos por sorteo para que no ganaran siempre los ricos, los famosos y los elocuentes.
El problema con Papandreu es que propuso el referéndum cuando la UE ya ha acudido dos veces en rescate de su país y tomado la decisión de perdonarle la mitad de la deuda. No era el momento de consultar, y por tanto la posibilidad de volver atrás, en medio de un camino que está haciendo junto con quienes han ido a su rescate. Si quería consultar al pueblo debió hacerlo antes.