El resumen es el siguiente: el PP obtiene los mejores resultados de su historia y el PSOE logra los peores. La crisis internacional, mal gestionada por el peor presidente que hemos tenido en democracia, ha llevado a Rajoy a la Moncloa. Es el personaje del día y del futuro.
A los 24 años, cuando era el registrador de la propiedad más joven de España, Mariano Rajoy estuvo al borde de la muerte. Su coche se estrelló y él salió muy magullado y con profundas cicatrices en la cara, como le ocurrió a Adenauer en un accidente parecido. Fue entonces cuando se dejó barba para ocultar sus cicatrices, quien tenía, según Rubalcaba, un programa oculto.
A esta misma edad le tocó hacer la mili en Valencia y se pasó seis meses fregando las escaleras de Capitanía General. Ahora mandará sobre el ejército.
A los 26 años, fue elegido diputado autonómico en Galicia y a los 28, presidente de la Diputación de Pontevedra, quien inició su carrera política en Galicia, donde Fraga la terminó.
A los 34 años, entra en la junta del PP quien iba a ser el segundo pupilo de Fraga en llegar a la presidencia del Gobierno.
A los 41, le suceden dos cosas que colman su vida política y personal: Aznar le nombra ministro y se casa con Elvira Fernández.
A los 50, un grave accidente de helicóptero pone en vilo su vida otra vez, pero el destino le aguardaba a Rajoy otra tarea: a los 56 años ha llegado a la jefatura del Gobierno.
Era la tercera vez que se presentaba. Había tenido dos derrotas frente a Zapatero. Como les sucedió a González y a Aznar, sólo a la tercera fue la vencida.
El mapa en Catalunya y Euskadi
El registrador de la propiedad ha visto como el PP registraba mayoría absoluta en España y como ganaba en todas las Comunidades Autónomas excepto en Catalunya y Euskadi. Es decir, también en Andalucía.
En Catalunya la existencia siempre decisiva de CiU se ha impuesto y ha ganado por primera vez al PSC en unas elecciones generales. Es un hito para CiU. En Tarragona el mérito de la candidatura de Jordi Jané es importante: por primera vez ha sido en las elecciones para diputados la fuerza más votada. Alejandro Fernández tiene motivos para estar satisfecho con el PP y a Francesc Vallés sólo le cabe el consuelo de atribuir sus problemas a la bofetada que se ha pegado el socialismo en todas partes.
En Euskadi la llegada con fuerza al Congreso de los independentistas de Amaiur es la noticia. Los sucesores de Batasuna echaron un pulso al PNV. La gente que quiere la independencia ha preferido en muchos casos la sinceridad a la ambigüedad calculada. Sabe, además, que ahora sus votos ya no se mancharán con sangre y los votantes no tendrán que dar explicaciones a su conciencia.
Los vestuarios
Como ocurre con los partidos de fútbol, una vez conocido el resultado son interesantes los vestuarios. Rubalcaba apareció para admitir la derrota. Lo hizo con elegancia, diciendo que había llamado a Rajoy para felicitarle. El teléfono del triunfador debía sacar humo porque Sarkozy, Angela Merkel, Durao Barroso y muchos más hicieron lo mismo.
Rubalcaba ha pedido que el PSOE convoque un congreso ordinario lo más pronto posible. Estoy convencido de que mañana dimitirá ante la Ejecutiva. Quizá le acepten la dimisión o le hagan esperar. Lo que está claro es que se ha quemado. Es el momento de dejar paso a otros. Carme Chacón es la aspirante reconocida, pero pueden salir otros.
Rajoy estuvo sereno como de costumbre y repitió una vez y otra la palabra «todos». Quiere contar con «todos» para salir de la crisis. Pronunció también la palabra «humildad», meritoria en quien ha obtenido una holgada mayoría absoluta.