El Valle de los Caídos acoge a 33.847 víctimas «de uno y otro lado de la contienda», de ellas 21.423 identificadas. Fueron llevadas allí a partir de 1959 y los traslados abarcaron hasta 1983.
La Comisión de Expertos rechaza destruir el Valle, por respeto a las víctimas enterradas y a los prisioneros forzados a construirlo. Es partidaria, con razón, de reformular su significado, hacer que sea «un lugar de memoria compartida».
Piden que los restos de Franco sean enterrados donde la familia quiera, pero quitados de allí por ser «el único enterrado que no murió en la guerra civil». Los de Primo de Rivera pueden quedarse, pero se les movería del lugar preeminente.
Todo esto no satisfará a quienes no quieren tocar nada, ni a quienes desean un ajuste de cuentas póstumo. Y si en seis legislaturas socialistas no se ha hecho, no es de esperar que el PP cargue con el muerto (y nunca mejor dicho).