Como modesta contribución a una actividad que será nueva (bodas en las notarías), me atrevo a sugerir las palabras de acogida del notario:
«Queridos contrayentes: gracias por venir a la casa del señor… notario. Qué alegría cuando me dijeron que ibais a venir. He sido informado de que lo vuestro fue un amor a primera vista, por lo que debo leeros vuestros derechos y obligaciones, la multiplicación de responsabilidades y la división de bienes. Emprendéis hoy un viaje y debéis saber que: en el primer año el marido habla y la mujer escucha; en el segundo, la mujer habla y el marido escucha, y en el tercero, hablan los dos y escucha el vecino. Si superáis estas dificultades normales, vuestro viaje tendrá éxito. En caso contrario, tendréis que volver del viaje. No os recomiendo coger billete de ida y vuelta, aunque mi notaría os haría una rebaja, porque os deseo toda la felicidad del mundo. Podéis besaros y pagar en el mostrador».