Ante el anuncio hoy de la reforma laboral, hay que tener en cuenta varias cosas. Primera: que el trabajador siempre está en desventaja.
Un pobre empleado se acerca a la oficina de su jefe y le dice:
- Disculpe, señor gerente... pero hace seis meses que no cobro...
- Está disculpado, García.
Otra cosa es que el coste de la vida no permite hoy reducir los sueldos. La gente está concienciada de no aumentar sus gastos, incluso en las circunstancias más excepcionales. Un enfermo estaba en su casa y le dio un ataque cardíaco. Lo montan en la camilla, lo suben en la ambulancia y el médico le dice a su ayudante:
- Póngale la mascarilla.
El enfermo abre los ojos y grita:
- ¡No, por favor, pónganme la más baratilla!