La Asociación Nuclear de Ascó-Vandellòs II (ANAV) parece que quiere mejorar su imagen exterior, bastante deteriorada desde que a finales de noviembre de 2007 se produjera una fuga de partículas radioactivas en la central nuclear de Ascó, cuyo alcance, limitado, llegó al exterior.
Además de todas las medidas de seguridad adoptadas desde entonces el titular de la planta atómica quiere mostrar a la ciudadanía una cara amable de la energía nuclear.
En el mismo recinto del complejo nuclear, en una ubicación estratégica con vistas a los dos grupos, al río Ebre, y a la población de Ascó, la ANAV inicio hace algunos meses las obras de un centro de información de la energía, un espacio museográfico de un millar de metros cuadrados dedicado a todo tipo de público pero especialmente al escolar, en el que se divulgará la energía nuclear y el funcionamiento de una central nuclear con énfasis a la seguridad, el control radiológico o la gestión de los residuos nucleares. ANAV quiere mostrar su cara amable y a partir del próximo curso los escolares podrán visitar este museo de la energía nuclear.
Sin embargo, esta cara amable sólo se conseguirá reduciendo a cero la retahíla de incidentes que han registrado las dos nucleares de Ascó en los últimos años. La inversión en seguridad es la clave.