El Barça puede hacer esta noche –y ya van tantas veces que casi cansa– historia. La semana pasada igualó el récord de 15 victorias consecutivas en la Liga (lo tenía el Real Madrid de Di Stefano en la temporada 1960-61) y esta noche, ante el Atlético de Madrid (22 horas, TV3 y La Sexta), puede superarlo. Si lo logra, será un hito más, pero si no, no importa. Porque lo que verdaderamente encandila de los hombres de Guardiola es su habilidad para trenzar encajes de bolillos con el balón. Es tal su maestría que salen aplaudidos de los campos que visitan. El público rival se rinde a los jugadores azulgranas ya no sólo por su juego sino porque, con excepciones como la de Alves, no muestran el más mínimo ápice de soberbia. Nada que ver con el actual Real Madrid. El tener al frente a Florentino Pérez, un empresario multimillonario capaz de desembolsar cantidades astronómicas, ha convertido a las estrellas del Madrid en niños caprichosos, en nuevos ricos como Ronaldo que presumen ante sus rivales de lo mucho que cobran. Ese desprecio y la mala educación del entrenador, Jose Mourinho, se trasladan a las gradas y los otrora adorados son ahora abucheados. Florentino Pérez debería analizar la imagen de su equipo. El Madrid podrá ganar la Copa del Rey, la Champions e incluso la Liga, pero ha perdido todo el prestigio que había ganado con merecimiento.