El piromusical del siempre genial Ricardo Caballer puso este domingo el punto final a las Decennals 2011. Unas fiestas que más allá de inevitables sentimentalismos han dejado también algunas anécdotas para el recuerdo. El año en el que ha quedado totalmente prohibido fumar en los espacios públicos cerrados, la monumental carpa en la que se celebraron los principales conciertos de las Decennals -la Vela Principal- se convirtió en un verdadero fumadero. Nadie se cortó a la hora de encender sus pitillos, aunque también es cierto que nadie controló que se cumpliera la controvertida ley.
En esta misma carpa, los abrigos de visón y los elegantísimos vestidos que las señoras lucieron durante el baile de gala acabaron con olor a frito. Por mucho que algunos llegaran al lugar en Limusina, lo de que en el mismo espacio se cocinaran frankfurts o que los baños fueran Polycleans restó glamour al acto.
Y que los organizadores tomen nota para dentro de diez años, porque las pulseritas para entrar a los conciertos eran muy fáciles de falsificar. Y más de uno, teniendo en cuenta que el concierto más barato -a excepción del de Ska- costaba 15 euros en taquilla, optó por tirar de fotocopiadora.
Ésta ha sido la otra cara de unas fiestas que han hecho historia y de las que los vallenses nos sentimos orgullosos.