Esta semana se ha conocido un informe de la Sindicatura de Comptes que cuestiona la gestión del Ayuntamiento de Cunit. No voy a valorar la presunta ocultación de ingresos para poder seguir endeudándose porque al fin y al cabo cada uno es libre de pintarse el ataúd como quiera o de ponerle pegatinas. Pero lo que hierve la sangre, y ya no les digo como la deben de tener los vecinos de Cunit y más si están desempleados, es que la Sindicatura vea adjudicaciones a empresas por millones de euros, cuando el propio informe advierte que no era la concesión más favorable, o que se indemnizó con más de medio millón de euros a una empresa cuando no debía de haberse entregado ese dinero porque sencillamente incumplió el contrato y se podría haber rescindido sin un euro de por medio. La Sindicatura, que supongo que alguien dirá que es un organismo sospechoso y que ha hecho el informe para molestar, también ve irregular que se pagase un millón de euros a una empresa por un trabajo que deberían de haber hecho los propios funcionarios municipales. Todas estas presuntas irregularidades contaban con las advertencias de la tesorería y la secretaria municipal.
Sería una bofetada para los vecinos que pagan impuestos y no llegan a fin de mes o lo hacen a duras penas, que la Fiscalía no abriese una investigación judicial.