Virginia Cowles fue una mujer avanzada, intrépida, aventurera y, por encima de todo: periodista. Se convirtió en corresponsal de guerra casi por azar. Primero reveló los secretos de la Guerra Civil española para sus lectores americanos. Luego pasó las fronteras para vivir en primera persona la Segunda Guerra mundial. Entrevistó a Mussolini, llegó a conocer a Stalin, escucho a Hitler en uno de sus multitudinarios discursos en Nuremberg y además cubrió la entrada de las tropas alemanas en París.
Algunas de las experiencias que Cowles vivió en primera persona quedaron reflejados en un libro titulado Looking for Trouble, publicado el siglo pasado en inglés y que ahora, gracias a Siddhart Mehta Ediciones llega, por fin, al gran publico español. Me ha fascinado la historia de esta reportera que, según cuentan, cubrió la Guerra Civil española calzando tacones y luciendo joyas, mientras remataba crónicas donde incluso el lector podía llegar a oír el estallido de los obuses.
Y con su historia, la de Cowles, constato, de nuevo, que cada vez crecen más el número de libros firmados por mujeres. A pesar de ello, la escritora Laura Freixas defiende una triste teoría: aunque las mujeres producen, los críticos literarios continúan escribiendo sobre autores masculinos.