El intento del ministro de Industria, Miguel Sebastián, de obtener el apoyo del nuevo gobierno catalán a la instalación en Ascó del almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta intensidad no ha conseguido, de momento, ningún resultado satisfactorio. Al menos eso es lo que se desprende de la posición que mantiene el ejecutivo de Artur Mas, a pesar del apoyo a la candidatura de Ascó que le dispensan los alcaldes convergentes de la Ribera d’Ebre. El gobierno catalán y la dirección de CiU se remiten de nuevo al rechazo al almacén de residuos nucleares que en su día aprobó el Parlament de Catalunya.
A punto de entrar en un nuevo periodo electoral, parece que las próximas semanas no serán precisamente las más propicias para que el gobierno de Zapatero se decida a anunciar finalmente el emplazamiento del ATC. Por tanto, la elección se demorará de nuevo unos meses más. Entonces, quizás, el apoyo electoral que reciba el alcalde convergente Rafael Vidal, que opta a la reelección en el Ayuntamiento de Ascó, sirva, en el caso que sea contundente, para reforzar la candidatura de este municipio y un argumento para el gobierno central que está claro que por mucho que negocie no va a obtener el consenso que persigue desde el primer día que anunció la convocatoria del ATC.