E l alcalde de Tortosa, el convergente Ferran Bel, ha expresado la necesidad de construir una pasarela peatonal aprovechando la pilastra del antiguo puente de peaje de la Cinta, que hoy sustenta el monumento franquista de la Batalla del Ebro. Me pregunto qué sentido tiene plantear construir una pasarela peatonal sobre el río Ebre a escasos cien metros del actual puente del Estat. Supongo que la propuesta debe ir avalada por un amplio estudio de movilidad urbana que justifica la cuantiosa inversión a realizar. Comparto el objetivo del alcalde de conseguir una «ciudad más religada», y de «eliminar o resolver aquellas barreras que compartimentan en exceso la ciudad». Sin embargo, creo que un puente peatonal en la pilastra de la Cinta servirá de bien poco al cumplimiento de este objetivo. A parte de la barrera que representa el río Ebre, el crecimiento urbano de la ciudad ha magnificado otras barreras como el canal de la izquierda o la propia vía del tren, entre los barrios de Sant Llàtzer y el Temple, muy populosos, que no debemos de olvidar.
El puente de la Cinta y el del Estat no se construyeron porque Tortosa necesitara dos puentes tras el incendio que quemó el de barcas en 1892. El de la Cinta era privado y de peaje, y sus promotores ya se encargaron bien de obstaculizar las obras del del Estat, pero esto ya es otra historia.