José Luis Rodríguez Zapatero tiene previsto recibir en los próximos días Al presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, para sellar un acuerdo político que entierre la polémica de la financiación autonómica
El presidente del Gobierno no pretende, según fuentes gubernamentales, llegar a un compromiso sobre el texto completo y articulado de la reforma del actual sistema, pero sí pactar las líneas básicas sobre las que debe asentarse. Intenta neutralizar así las presiones de las formaciones catalanas para que el plan definitivo se firme antes de la fecha clave del 31 de diciembre.
La confirmación de estos planes provocó hoy las críticas de algunos dirigentes autonómicos del PP, como Javier Arenas, quien acusó al jefe del Ejecutivo de priorizar a Cataluña y querer imponer después al resto de comunidades el sistema de reparto de recursos económicos que la Generalitat estime conveniente. El Gobierno alega, en cambio, que los documentos con los que trabaja son fruto de conversaciones y negociaciones con todas las administraciones en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Lo cierto es que, aunque en el gabinete de Zapatero aseguran que todas las autonomías urgían al acuerdo, la situación políticamente conflictiva atañe en particular a Cataluña, más porque la exigencia de que el actual sistema de financiación sea modificado en 2008 viene recogida en el Estatuto catalán, una norma con rango de ley orgánica negociada en persona por el presidente del Gobierno. La fecha se había convertido, por tanto, en una espada de Damocles sobre la cabeza del jefe del Ejecutivo y también del presidente de la Generalitat.
Montilla ha visto en los últimos días que su silla se tambaleaba como consecuencia de las críticas de los partidos de la oposición, CiU y PP, pero también de sus propios socios en el tripartito, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya. Los 'convergentes' arremetieron este mismo jueves contra los 25 diputados del Partit dels Socialistes de Catalunya por votar con el resto del grupo parlamentario socialista los Presupuestos Generales del Estado de 2009 en lugar de utilizar su relevante peso numérico como mecanismo de presión sobre el Ejecutivo.
El portavoz de los socialistas catalanes en la cámara baja, Francesc Vallés, defendió el valor de unas cuentas públicas que, a su juicio, garantizan la estabilidad en un momento de crisis económica y son buenos para Cataluña. Además aseguró que desde hace tiempo se vienen produciendo contactos discretos entre el Gobierno central y la Generalitat que permiten pensar en que es posible alcanzar un acuerdo antes del 31 de diciembre. Fuentes gubernamentales aseguran que, previamente al encuentro de Zapatero y Montilla, se reunirán sus equipos económicos y serán los dos presidentes los que rematen el pacto.