Rubricaron el manifiesto por el ‘derecho a decidir', que no especifica cómo ni cuándo celebrar un referéndum y que es anterior a que Arenys convocase su propia consulta
La consulta sobre la independencia de Catalunya celebrada el domingo en la localidad barcelonesa de Arenys de Munt sigue generando reacciones políticas tanto desde los sectores independentistas como ERC que piden que se extienda el ‘ejemplo' como desde el PSOE que lo ve un «despropósito» o el PP que lo utiliza como arma arrojadiza contra el Gobierno. De los 6.515 vecinos censados votaron 2.671, es decir, un 41%. De ellos, 2.569 dijeron ‘sí' (un 96,18%) y 61, ‘no' (2,28%). También hubo 29 votos en blanco y 12 nulos.
La misma noche del domingo el presidente de Entesa pel Progrés Municipal y alcalde de Sant Pere de Torelló, Jordi Fàbrega, aseguró que ya hay unos 60 municipios de Catalunya interesados en repetir una consulta como la de Arenys de Munt. Consultado ayer por el Diari, cúantos y cuáles de ellos en Tarragona, Fàbrega respondió que «me han llamado varios alcaldes pero es un tema delicado y no puedo decir quiénes hasta que sean ellos mismos quienes hablen».
180 concejales
Lo que sí es cuantificable son los alcaldes y ediles que han dado su apoyo explícito al manifiesto por el «derecho a decidir» que defiende que «los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya puedan pronunciarse libremente sobre todos los aspectos que afectan a su vida colectiva». Se trata de 24 alcaldes (ver gráfico) y 18o concejales, aunque al menos hay tres o cuatro más que eran alcaldes en el momento de rubricar el manifiesto pero que ahora ya no ocupan la alcaldía. El manifiesto es anterior a la consulta de Arenys pero adquiere más actualidad tras la consulta en la localidad barcelonesa.
En la web de los promotores del «derecho a decidir» (decidim.cat) constan como «promotores» del manifiesto tres alcaldes de la provincia: el de Tortosa (Ferran Bel), el de Riudecanyes (Josep Maria Tost) y el de L'Ampolla (Francesc Sancho), los tres de CiU.
Ayer, Sancho aseguraba que «el derecho a decidir es un derecho democrático inalienable e irrenunciable. Otra cosa es que nos quieran negar que somos una nación. La consulta de Arenys es simplemente el ejercicio cívico y bien hecho de un derecho. El problema radica en negar ese derecho».
Prioridad o no prioridad
¿Pero es una prioridad ahora impulsar consultas independentistas? «Los consistorios y la gente se preocupan más del día a día, de gestionar la crisis económica, pero no es contradictorio con impulsar consultas: una familia, un pueblo, un país cohesionado saldrían mucho mejor de la crisis», dice Sancho. Hasta el momento ninguna entidad de L'Ampolla se ha interesado en promover como Arenys una consulta.
Un caso contrario es el de Riudecanyes. Su alcalde, Josep Maria Tost, explicó ayer que diversas entidades del pueblo ya han mostrado su interés en emular a Arenys. En quince días se reunirá con ellas. Si finalmente la convocan, contarán con el apoyo municipal. «Es un ejercicio muy interesante de democracia, una reflexión del ciudadano de hacia donde quiere que vaya su país», sostiene Tost.
La opinión de Ferran Bel es opuesta, informa ACN. Bel advirtió ayer que intentará que la capital del Baix Ebre no participe en un referéndum como el de Arenys al que calificó de «circo mediático», «falso debate» y «cortina de humo del PSOE y del PP». «Mientras se hablaba del referéndum y de la manifestación de la Falange, no se hablaba de la crisis ni del paro ni de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. No entiendo que la prioridad del país sea ahora esta», sentenció Bel.