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La tragedia del estadio de Port Said abre una crisis política en Egipto

El poder egipcio, en tela de juicio tras la muerte de 74 personas el miércoles durante los enfrentamientos en Port Said en el estadio del Al Masry, anunció este jueves la destitución de la cúpula de la Federación Egipcia de Fútbol y la dimisión del gobernador de la ciudad

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EFE | 02/02/2012 20:14

El primer ministro, Kamal al Ganzuri, desveló las medidas adoptadas en un debate parlamentario muy agitado, mientras hinchas de fútbol se reunían en El Cairo para marchar hacia el Ministerio del Interior a modo de protesta por la tragedia. El primer ministro confirmó también el cese de los principales responsables de la seguridad de Port Said. Numerosos testigos han acusado de inoperancia a la fuerza pública y criticado los fallos en el dispositivo de seguridad del partido disputado el miércoles en esa ciudad.               

El presidente de la Asamblea, Saad al Katatni, del movimiento de los Hermanos Musulmanes, primera fuerza política del país, considera que «la revolución egipcia afronta un gran peligro». «La masacre de Port Said se debe a una tremenda negligencia de los servicios de seguridad», declaró, sin llegar a pedir la caída del gobierno

Algunos diputados, en cambio, tomaron la palabra para pedir «el cese» del gabinete de Ganzuri, o para afirmar que el consejo militar que dirige el país carga con «la entera responsabilidad» de lo ocurrido. El poder militar tiene que «rendir cuentas», dijo el diputado del Bloque Egipcio (liberal) Mohamed Abu Ahmed, reclamando la marcha de los generales al frente del país desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak hace casi un año

La violencia estalló el miércoles por la noche después de que el árbitro pitara el final del partido de Liga en el que Al Masry, de Port Said, infligió al Al Ahly de El Cairo su primera derrota (3-1) de la temporada. En ese momento, cientos de hinchas del Al Masry invadieron el terreno de juego y empezaron a lanzar piedras y botellas contra los del Al Ahly. En total, 74 personas murieron y centenares resultaron heridas, un balance que convierte este partido en uno de los más mortíferos de la historia del fútbol.               

Miles de simpatizantes del equipo cairota Al Ahly, muy popular en Egipto, se reunieron este jueves ante su sede con la intención de dirigirse a la plaza Tahrir, emblema de la revuelta contra Mubarak, y continuar desde allí hasta el cercano Ministerio del Interior. Mientras tanto, en Port Said, una ciudad situada en la entrada norte del canal de Suez, reinaba este jueves un ambiente de calma.               

La televisión estatal anunció por la noche el despliegue del ejército en la ciudad «para evitar nuevos enfrentamientos» entre los hinchas

Los corresponsales de la agencia France Presse no percibieron ninguna presencia de las fuerzas armadas este jueves en el interior de la ciudad, pero sí fuera.                        

«Conspiración»                      

El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA), en el poder en Egipto desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011, decretó un duelo nacional de tres días. El consejo militar celebró además una reunión de emergencia para examinar «las medidas necesarias para afrontar las consecuencias de estos acontecimientos trágicos», según la agencia oficial Mena.                

El mariscal Husein Tantaui, al frente del CSFA, intentó infundir serenidad por la noche, asegurando que la situación de la seguridad en el país seguiría siendo «buena» y que «estas cosas pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo». Todos estos anuncios no evitaron la emergencia de un sentimiento de indignación en el país, y muchos hablan de una «conspiración contra la revolución» que acabó con el régimen de Mubarak.               

«Es claramente un complot», según Mohamed, un joven vecino de Port Said. «Los soldados no hacen nada, dejan pasar a la gente, no registran correctamente. Está claro que esto estaba preparado», dice.                 Los ultras, conocidos por ser los hinchas más fervientes del club Al Ahly, estuvieron presentes durante la revuelta de enero-febrero de 2011, y siguieron luego participando en manifestaciones hostiles al ejército y la policía, lo que en las redes sociales alimenta las sospechas de una «venganza» en su contra.  Los Hermanos Musulmanes, grandes vencedores de las últimas elecciones legislativas, acusaron a los partidarios del expresidente Mubarak de estar detrás de la violencia. Por su parte, la Unión Europea ha pedido una «investigación independiente» sobre la masacre en Port Said.   





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