La dimisión del secretario provincial de Sevilla deja en el aire la lista en la que concurre el candidato a la presidencia, José Antonio Griñán
La paz ficticia que los socialistas andaluces habían acordado tras el congreso federal que resquebrajó el partido en la comunidad apenas ha durado una semana. Horas antes de la aprobación de la lista al parlamento andaluz por Sevilla, que debe encabezar el presidente de la Junta y candidato a la reelección, José Antonio Griñán, dimitió el secretario provincial alegando «injerencias» en su gestión desde la dirección regional, el mismo argumento que esgrimió hace unas semanas en el proceso de elección de los delegados al congreso federal. Su marcha y sustitución por una gestora recrudece la crisis interna del PSOE-A a menos de un mes y medio de las elecciones autonómicas -25 de marzo- y deja en evidencia la escasa capacidad de Griñán para controlar al partido, justo cuando más necesita reducir la distancia con Javier Arenas, que acaricia la mayoría absoluta que le pronostican los sondeos y una victoria histórica en el último bastión socialista. El PSOE no parece remontar posiciones en las encuestas y la última augura incluso el descalabro en Sevilla, única provincia cuyo electorado se mantenía fiel e infranqueable frente al PP. Los ánimos están muy tensos en todas las agrupaciones andaluzas, que en mayor o menor medida han vivido luchas intestinas para poder situarse en las listas al parlamento en un puesto que garantice el escaño y, de paso, la supervivencia política e institucional.
Los mayores enfrentamientos se han vivido en aquellos puntos cuya dirección provincial está enfrentada a la dirección regional que comandan Griñán y la secretaria de Organización, Susana Díaz, caso de Sevilla y Cádiz. Ambas se colocaron del lado de Alfredo Pérez Rubalcaba en la lucha por la secretaria general del partido, mientras que Griñán, a través de Díaz, dio su apoyo a Carme Chacón. Tras la derrota de la exministra, proliferaron los mensajes de unidad e integración de cara a la galería y la intención de mostrar las menos fisuras posibles ante un electorado hastiado de las peleas internas. No obstante, los partidarios de Rubalcaba no ocultaban que su victoria les permitía tener a priori un margen mayor a la hora de confeccionar las listas y colocar a sus afines en los puestos seguros
Denuncia vetos
El secretario provincial de Sevilla, José Antonio Viera, activo 'rubalcabista', fue durante ese congreso uno de los más duros a la hora de criticar las presiones «inmorales» que se habrían recibido desde la dirección regional para que ganase Chacón. Hoy, antes de dimitir, volvió a cargar contra la cúpula del partido en Andalucía para denunciar vetos en la lista electoral que «no estoy dispuesto a consentir», según manifestó en la reunión de la Ejecutiva provincial que debía aprobar los nombres
Echó en cara que algunos estuvieran pensando «más en el 26 de marzo» que en las propias elecciones. «Entiendo desde el punto de vista personal que haya gente que en algún momento tenga que anteponer el interés de su familia al interés del partido y al de su propia dignidad», llegó a decir
Con el presidente y candidato de número uno y Díaz en el segundo puesto, las peleas se centraban en copar los seis siguientes escaños, únicos que se dan por seguros. La propuesta elaborada por el dirección regional incluía a algunos afines a Viera entre esos puestos, aunque no a todos, lo que motivó el principal desacuerdo. El secretario provincial amagó con dimitir el sábado por la tarde si sus peticiones no eran aceptadas, pero la negociación siguió estancada y finalmente cumplió su amenaza el domingo por la mañana, poco antes de que comenzara la reunión que debía ratificar la propuesta. El encuentro siguió adelante sin él, y la lista salió adelante con el respaldo de 72 de los 79 miembros del comité provincial. Ahora deberá ser el comité director y posteriormente el federal quienes la refrenden
Pero la polémica no se apaga. De momento, esta dimisión deja en el aire la candidatura de Griñán por Sevilla, ya que numerosos afines al aparato provincial han subrayado que con la renuncia de Viera deberían haber quedado disueltos los órganos del partido a la espera de que se nombre una gestora, por lo que esa reunión, y por tanto la lista, no tendrían validez. Desde el federal no lo tienen tan claro, y están a la espera de ver si algún militante impugna oficialmente la reunión