Antes de iniciarse el correfoc, los Diables escenificaron el recuperado Ball de Sant Miquel entre el bien y el mal
Francesc Gras -
21/09/2008 18:15
«Es la primera vez que actuamos en Reus y estamos listos para que la gente disfrute de la fiesta del fuego». Así se expresaba Emilio Delgado, uno de los caps de colla de los Diables de Canovelles, antes de que se iniciara el correfoc.
Este grupo de 80 diables llevaba consigo el Ramat de Canovelles, una imponente bestia con cinco cabezas de ovejas y 10 puntos de fuego. Y es que una vez el viernes quedaran inauguradas las fiestas de Misericòrdia con la entrega de los Guardons de la Ciutat, ayer empezaron los actos con el fuego y la pólvora como principales protagonistas. No en vano, los Diables de Reus son los verdaderos estandartes de la festividad de la patrona de la ciudad, que les otorga un gran protagonismo.
El recorrido del A Reus, Correfoc! se inició ante la Casa Rull con las 12 collas participantes preparadas y sin interrumpir, ni un instante, el incesante ruido de sus tambores. Faltaban seis minutos para las diez de la noche cuando un castillo de fuegos proveniente de la sede del IMAC marcó el inicio del correfoc, que estaba encabezado por el Drac de Reus. Una bestia que justo empezar el recorrido sufrió un pequeño traspié, ya que el portador resbaló cayendo con el dragón a cuestas. Por suerte este suceso quedó en una anécdota y la marcha del fuego, luz y sonido continuó su marcha por la calle Sant Joan hacia la plaza Prim.
La majestuosidad lograda por el correfoc reusense en los últimos años quedó patente ayer al paso de los más de 300 diables que lanzaron cerca de 4.000 carretillas por las calles del centro. Venidos de diferentes lugares del territorio catalán, los participantes en esta orgía de fuego fueron: los Canyafocs Diables de Canyelles, Dimonis de Pallejà, Diables d’Almoster, Ramat d’Ovelles de Canovelles, Drac de Montblanc, Afaram de Rasquera, Tabalots de Sant Sadurní, Hamlet el Drac y los Diables de Reus.