Las condiciones meteorológicas eran las idóneas para la celebración de la Baixada del Seguici Festiu de la Ciutat
Joan Morales -
26/09/2008 09:48
Puede sonar a tópico, pero -una vez más- los que más disfrutaron de la jornada matinal fueron los más pequeños. Pasan los años y las generaciones, pero las caras de asombro, alegría o susto siguen siendo las mismas entre los niños y niñas cada vez que ven pasar ante sus ojos a algunos elementos del Seguici Festiu.
Pasaban pocos minutos de las doce del mediodía y la Vibria, con su mirada penetrante, se abría paso con el estruendo de sus cohetes y dejando un rastro de olor a pólvora que no pasaba desapercibido. Prácticamente nadie (ni mayores ni pequeños) eran capaces de desafiar a este animal mitológico y se apartaban a su paso.
Por si faltaban poco, unos metros por detrás, el Drac hacía lo propio sacando fuego por su boca, acompañado por los técnicos del IMAC que intentaban controlar el ritmo del Seguici.
El objetivo era no llegar hasta la plaza del Santuari hasta que no hubiese finalizado la misa que estaba oficiando el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol. «No podemos hacerlo porque el ruido impediría el normal desarrollo de la ceremonia», explicaba Pilar Llauradó.
El Lleó, de luto
El numeroso público que se congregaba en el paseo Misericòrdia se dio un respiro con la llegada de otros elementos festivos como el Basilisc que, con su música y bailes, despertó el buen rollo entre los asistentes. El momento emotivo lo protagonizaron los miembros de la colla del Lleó de Reus y el propio animal. Todos ellos llevaban un crespón negro en señal de duelo por la muerte de la madre de uno de sus integrantes.
Todo un detalle.
El Seguici Festiu avanzaba mientras la solemne misa acababa y los fieles se trasladaban hasta el interior del santuario para venerar a su patrona. Poco antes de la una del mediodía, la plaza del Santuari se empezaba a llenar con los primeros elementos del Seguici Festiu.
Allí, todos aprovechaban para mostrar sus mejores galas, ante la presencia de miles y miles de reusenses. El pilar caminant de los Xiquets de Reus arrancaba los aplausos, mientras la Banda Simfònica se acercaba hasta la plaza cerrando el Seguici Festiu.La fiesta no acababa aquí. Los fieles tenían la inmejorable oportunidad de ver de cerca el Retablo de la Nativitat de Jesús, cedido por el Museu d’Art i Història de Reus.
Esta joya se colocó en el cambril, muy cerca de la Mare de Déu, y los reusenses tuvieron información de primera mano gracias a los 5.000 folletones explicativos que se repartieron en los aledaños del Santuari de Misericòrdia.