La tercera edición del festival Més Dansa está a punto de finalizar. Los encargados de cerrar la programación serán Jordi Cortés y Damián Muñoz con el premiado espectáculo Ölelés. Un reencuentro entre dos amigos después de cuarenta años sin verse
Sí, en concreto de la novela El último encuentro del escritor húngaro Sándor Márai. Leí la obra hace cuatro años y le propuse a Damián Muñoz poder convertir la obra en un proyecto. Él se la leyó y enseguida me dijo que sí. Decidimos dirigir la pieza y a la vez ser los protagonistas de la misma.
¿De qué habla ‘Ölelés'?
Es la historia de amistad entre dos hombres a través de toda una vida. Los dos protagonistas se reencuentran después de estar cuarenta años separados por circunstancias de la vida. Se vuelven a encontrar para hablar de qué les ha pasado durante estos años, porqué se separaron y cómo pueden solucionar este conflicto. En definitiva, el espectáculo habla de la amistad, de la violencia, del poder, de los desencuentros, de las soledades compartidas con una energía que conducen al mundo de la amistad de dos hombres.
¿Qué significa ‘Ölelés'?
Es una palabra húngara y la única que en cualquiera de los idiomas a los que se ha traducido la novela no se ha traducido. Siempre se ha conservado la palabra original, porque su autor juega mucho con el significado de la palabra en húngaro. La misma palabra significa abrazo y matanza.
¿Esta contraposición de significados está también presente en la obra?
Sí, tienen mucho que ver con la dramaturgia que hemos tenido que hacer para construir la pieza. Es la historia de una amistad y en una amistad siempre hay elementos como la competitividad, la fidelidad, la confianza, la traición o la violencia.
La danza carece de una importante fuente de comunicación que es la palabra. ¿Cómo se logra transmitir?
El cuerpo muchas veces dice mucho más que las palabras. Esto lo sabemos con el día a día. El gesto de una persona te indica muchas veces su estado de ánimo. Nosotros que usamos el cuerpo como herramienta de comunicación, hemos desarrollado un lenguaje con el que podemos transmitir la historia que queremos contar.
La obra se adaptará para la gran pantalla, ¿no?
Sí, actualmente estamos preparando una película, donde tampoco habrá palabras. Será una película sobre danza. La idea surgió porque mucha gente que vio la pieza tiene ganas de leer el libro y la gente que lo ha leído decía que habíamos hecho un análisis muy acurado que destilaba la esencia de la novela.
La obra cuenta con una música muy variada. Cuando no hay palabras, es una manera más de expresar, ¿no?
Sí. En el espectáculo hay música de ópera, contemporánea y un tema central especial que es la música central de la pieza. Una mujer cantando que evoca la figura femenina que está ausente pero que también es muy importante en la obra. Cada música se refiere a algo en concreto. La ópera al pasado, lo que había sido la amistad, mientras que la música contemporánea representa el momento del reencuentro.
El espectáculo ha viajado por diferentes sitios del mundo. ¿La percepción de los espectadores es diferente en cada país?
Sí, hay reacciones muy distintas. Por ejemplo en algunos países centro americanos fue muy chocante ver la reacción del público. Para ellos, un espectáculo de danza con dos hombres como protagonistas tiene connotaciones homosexuales. Resulta un poco incómodo. En los países del norte de Europa, son muy analizadores, cogen las cosas de una manera muy intelectual y en Asia, como el espectáculo tiene algo muy oriental, conectar enseguida con el espectador. Los personajes tienen un carácter muy contenido, parecido al de los orientales.