El consistorio defiende su ejecución, a pesar de la negativa de una plataforma que ha recogido más de 4.000 firmas contrarias
«A veces nos confiamos de que la ciudadanía recibe bien nuestra información, pero eso no es así. Por eso hemos querido explicar bien el proyecto de la Sedera». Así justificaba el alcalde de Reus, Lluís Miquel Pérez, las dos reuniones que mantuvieron ayer con los vecinos del paseo Misericòrdia para explicarles el polémico proyecto urbanístico. Primero se vieron las caras con aquellos que han presentado alegaciones al proyecto y más tarde realizaron una reunión informativa en el colegio Teresa Miquel abierta a todos los vecinos.
Respondiendo al lema de la plataforma contraria al proyecto -Salvem la Sedera, salvem el Passeig Misericòrdia-, el concejal de Urbanismo, Jordi Bergadà, aseguró que «si salvar la Sedera es equipar el barrio eso es lo que estamos haciendo». Respecto a la negativa de la plataforma a la construcción de tres torres de ocho pisos de altura más planta baja, Bergadà dijo que «estos tres edificios dan a la calle Evarist Fàbregas, donde hay naves por lo que no habrá impacto visual». Además, el alcalde también destacó que «este proyecto urbanístico será un beneficio para los ciudadanos, porque se pasará de un 94% de suelo que es privado en la actualidad a un 36%. Lo que implicará la transformación de una zona de usos industriales en una residencial de calidad».
Pitos y pancartas
Durante la explicación del proyecto a un centenar de vecinos en el colegio Teresa Miquel, por parte del alcalde Pérez y de Jordi Bergadà, miembros de la plataforma Salvem la Sedera mostraron su desacuerdo con pancartas, gritos y haciendo sonar sus silbatos.
La modificación puntual del Pla General d’Ordenació Urbana de la zona de la Sedera se aprobará en el próximo pleno y su ejecución no será antes de dos años, según confirmó ayer Bergadà.