REUS

La ciudad se entrega a Sant Pere

La Diada por excelencia del patrón de la ciudad contó un año más con la enérgica respuesta de los reusenses, que abarrotaron las calles 

Judit Pinazo - 30/06/2009 08:15
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Como no podía ser de otra manera los reusenses no defraudaron a su patrón, en la jornada más importante de la Festa Major. Y es que Sant Pere sólo sale de la Prioral una vez al año, y siempre que lo hace, sus paisanos responden.

Cuando faltaban veinte minutos para las ocho de la tarde entraban en la plaza Mercadal la colla de los Diables de Reus, que encabezaba el Seguici por segundo año consecutivo. Detrás de ellos y por unas calles donde resultaba complicado encontrar un hueco, avanzaba el Seguici con la Víbria, el Drac, los gegants, el Carrasclet... y un largo etcétera de grupos festivos que cerraba el Àliga.

La Solemne Processó avanzó con la Creu y Crials, la capilla de cantores, el busto-relicario, los Ministrers de la Ciutat, la Bandera de Reus –portada este año por la patinadora reusense Laura Sánchez, con motivo de la celebración del centenario del Reus Deportiu, la directora del CEIP Rubió i Ors, Antonieta Roig con motivo de los 85 años del centro y el ciclista David Llauradó, medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008–, los maceros, las autoridades, la Guàrdia Urbana de gala, y cerrándola, la Banda Simfònica de Reus.

Y como establece la tradición cuando el relicario de Sant Pere inició la bajada del Fossar Vell, las campanas repicaron dando el Toc General de Festa. Desde entonces sólo hacía falta esperar a uno de los momentos más esperados por sus más fieles seguidores. La entrada del santo en la plaza Mercadal y su trayecto hasta la puerta del Ayuntamiento, arropado por miles de reusenses que esperan con impaciencia el inicio del espectacular baile conjunto de todos los grupos del Seguici Festiu de la ciudad. Un público de todas las edades, con una primera fila reservada a los más pequeños, que disfrutan como nadie de uno de los últimos actos tradicionales de la Festa Major. Pero no el último. El fin de fiesta lo pone, la cuarta y última Tronada de Sant Pere, con la presencia del patrón de Reus.

Como cada año, descubrir quién será el encargado de encender la  última Tronada es todo un misterio. Aunque el honor recae en el alcalde de Reus, Lluís Miquel Pérez, cada año, éste tiene la cortesía de ceder el privilegio a otro reusense. El elegido fue Ricard Massot, ex gerente de Aigües de Reus y gerente del Consorci d’Aigües de Tarragona –a punto de jubilarse– el  encargado de prender la mecha de los mascles. Una plaza Mercadal llena hasta la bandera degustó uno de los momentos más preciados de las fiestas, la Tronada. Una tradición que ahora más que nunca podría verse afectada de lleno por la directiva europea que regula, a la baja, el uso de material pirotécnico en las actividades festivas. Es por este motivo que el consistorio reusense quiere ahora preservar su festividad y por esto luchará para que la Festa Maj0r sea declarada, al igual, por ejemplo que La Patum de Berga, como fiesta patrimonial de interés nacional.

Una nueva tipología de fiesta a la que pueden adherirse todas aquellas actividades festivas que tengan una continuidad mínima de cien años, un requisito, que la Festa de Major de Sant Pere, cumple.

Normativas al margen, una edición más, la plaza Mercadal se llenó de luz y de ruido ensordecedor con el estallido de la Tronada, que finalizó con el también estallido de alegría de los asistentes. Fue entonces el momento de devolver a Sant Pere a la Prioral. Pero antes de que la imagen del santo cruzara la puerta, los diferentes grupos del Seguici Festiu volvieron a despedirle con sus bailes.

Bailes que se repitieron en la plaza Mercadal junto con la carretillada de los Diables, que puso el fin de fiesta.





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